Ollas comunitarias y cuidado: aspectos clave dentro de la movilización social [1]

Durante el paro nacional de 2021 en Colombia, el sostenimiento de las movilizaciones sociales ha dependido, en buena medida, de diferentes procesos comunitarios y prácticas de cuidado que tienen lugar en los diferentes puntos clave de la movilización. Una de estas prácticas es la organización de  ollas comunitarias, las cuales han servido para alimentar a los y las manifestantes, configurándose como espacios de cuidado en los barrios y territorios en este momento de agitación social y política. En este sentido, hacer un acercamiento a las ollas comunitarias no solo es acercarse a la elaboración de alimentos, sino también a las redes que se tejen en torno a las ollas y, sobre todo, a quienes están a cargo de estos espacios de suma importancia para el sostenimiento de la vida durante las manifestaciones y protestas del paro nacional.

Según la Olla de la Dignidad, una iniciativa caleña sin ánimo de lucro enfocada en realizar ollas en lugares donde la seguridad alimentaria está en riesgo, entre el 6 y el 15 de mayo de 2021 se realizaron 80 ollas comunitarias en las que se sirvieron alrededor de 12 000 platos de comida en la ciudad de Cali. Estas ollas se subsidian a partir donaciones, así como de iniciativas locales y barriales que promueven la elaboración alimentos de forma comunitaria en diferentes puntos de Cali.

Es importante señalar que, durante el paro nacional, la participación comunitaria de las mujeres ha ido incrementando. Algunas adelantan un rol activo en las primeras líneas de resistencia en diferentes puntos de concentración, y otras se encargan de desarrollar labores de cuidado, cubriendo necesidades básicas de alimentación. En todo el territorio nacional, la mayor parte de las ollas comunitarias, que tienen como fin abastecer de alimentos a los y las manifestantes, y en especial a los y las jóvenes que se encuentran en las primeras líneas, son lideradas por mujeres. Nos referimos a muchas mujeres, quienes además de las labores que desarrollan en cada uno de sus hogares, asumen una doble responsabilidad frente a la colectividad.

Mientras en diferentes territorios se adelantan protestas pacíficas y en muchas de ellas se recibe represión y violencia desmedida por parte de la fuerza pública, las mujeres que lideran las ollas comunitarias distribuyen su tiempo entre el cuidado de sus hijos e hijas y el trabajo voluntario. Desde el Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), consideramos que es importante reflexionar de manera crítica sobre esto. En particular, queremos resaltar tres aspectos. En primer lugar, las ollas comunitarias han cumplido un rol fundamental durante el paro nacional de 2021, pues han contribuido a que las movilizaciones se conviertan en ejercicios de largo aliento. En segundo lugar, las mujeres han sido quienes se han encargado mayoritariamente de las ollas comunitarias —entendidas como espacios de alimentación y cuidado—, y esto refuerza la asignación social de género en la que el cuidado suele recaer en las mujeres. Por último, las ollas comunitarias pueden abordarse como un punto de partida para analizar fenómenos más amplios, como la importancia del cuidado en el sostenimiento de las sociedades y de la vida, y el hecho de que dicho cuidado sea comúnmente ejercido por las mujeres.

Finalmente, desde el OEM queremos cerrar esta comunicado con una invitación a que no solo sigamos reflexionando sobre el cuidado, sino también a que hagamos del cuidado una labor que se reconozca, se redistribuya y se reduzca en cuanto a la carga que representa para las mujeres, quienes son las principales actoras designadas de forma histórica para esta labor.

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[1] Este comunicado fue escrito por Laura Escamilla, la revisión editorial estuvo a cargo de Cristian Erazo, ambos miembros del equipo OEM.