Infografía Violencias de Género

A propósito del #25N, Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres, presentamos algunos de nuestras mediciones en 2020 datos que alertan sobre las violencias que sufren las mujeres en su cotidianidad. Mira más datos en la sección “Publicaciones para la Equidad” y síguenos en Instagram, Twitter y Facebook para saber más sobre nuestra agenda de eventos #25N de este año.

¡Ni una menos! #SomosMuchas

 

 

Infografía Violencias de Género2021-11-25T10:54:01-05:00

En septiembre finalizamos el proceso formativo Implementación de la perspectiva de género en las fundaciones con la Asociación de Fundaciones Familiares y Empresariales (AFE).

Desde la línea de formación del Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM) de la Universidad Icesi, celebramos la finalización satisfactoria del proceso formativo Implementación de la perspectiva de género en las fundaciones. Este proceso contó con la participación de distintas fundaciones empresariales como Luker, Carulla-aeioTU, Bolívar Davivienda, CEMEX, Colombina, Greenland, Carvajal, Saldarriaga Concha, Renault, SIDOC, Alpina, Postobón, Ideas para la Paz, Promigas, Grupo BIOS, EPM, Nicolás Jordan, Barco, Entretejiendo, Frisby, Serena del Mar, Acesco, Amanecer, Rio Paila, Procaps, Orbis Pintuco, Alvaralice, Sofía Pérez de Soto, Telefónica Movistar, Smurfit Kappa, IC, Propal, Keralty, Otero Liévano y Haceb.

Esta oportunidad formativa surge de la necesidad por pensar la perspectiva y el enfoque de género desde diferentes espacios -ya no solo desde el ámbito académico o estatal- sino también desde el ámbito privado, que incluye organizaciones, empresas y fundaciones. Con esta formación se busca generar un acercamiento al género como enfoque y como herramienta, para implementarlo en el quehacer de las y los integrantes de una organización y en la organización en general. Adicionalmente, la formación permite dejar capacidades instaladas en quienes participan, de forma tal que incentive al sector privado a generar en su labor acciones afirmativas con un enfoque de género .

Laura Escamilla, coordinadora de la línea de formación del OEM, indica que «este proceso formativo permitió no solo instalar conocimientos sobre enfoque de género en las fundaciones, sino también, robustecer procesos ya existentes desde el quehacer de las mismas, esto hizo mucho más rico y provechoso el espacio de formación».

 

En septiembre finalizamos el proceso formativo Implementación de la perspectiva de género en las fundaciones con la Asociación de Fundaciones Familiares y Empresariales (AFE).2021-11-10T12:08:14-05:00

Boletín #9 OEM- Violencias basadas en género

Este noveno boletín OEM titulado “Violencias basadas en género y participación comunitaria: el caso de la mesa municipal de mujeres de Cali” muestra las reflexiones a partir de los resultados la encuesta realizada por el OEM a más de 500 mujeres vinculadas a las mesas territoriales de la Mesa Municipal de Mujeres de Cali durante el 2019. Este noveno boletín es de autoría de Estefanía Buitrago, miembro de la línea de Investigaciones del OEM. Agradecemos especialmente en este boletín a Heidy Lorena Acevedo, quién lideró este proceso de medición

Boletín #9 OEM- Violencias basadas en género2021-10-22T15:48:36-05:00

Vida/Género/Trabajo: Invisibilidad y Reproducción Social

En territorios históricamente marginados como Tumaco, Nariño es donde más se evidencia las contradicciones, ausencias y rupturas de políticas tradicionales de desarrollo como mecanismos para asegurar el bienestar global. La pandemia ocasionada por el Covid-19, junto con la crisis de violencia, social y económica que vive Colombia, han agudizado las inequidades y abierto aún más las brechas de género en estos territorios.

Bajo la iniciativa «Rupturas21: Hacia Nuevas Economías, Sociedades y Legalidades», las escuelas de leyes de las Universidades de Kent, Warwick y Essex en el Reino Unido junto con las Universidades del Rosario e Icesi en Colombia han unido esfuerzos para comprender e intervenir en este contexto de agudas desigualdades. El proyecto «Vida/Género/Trabajo: Invisibilidad y Reproducción Social» se ejecutará en asociación con el Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), el colectivo ArtoArte y en directa colaboración con la organización Cordeagropaz -quienes han trabajado por más de 20 años en formas alternativas de desarrollo en el municipio de Tumaco-.

Para el Dr. Luis Eslava, director de Rupturas21, la cual es una iniciativa del IEL Collective, ‘el proyecto Vida/Género/Trabajo confirma el valor inmenso que tienen iniciativas interinstitucionales, internacionales e interdisciplinarias generadas desde la academia y en asociación con comunidades y organizaciones de base. Estos proyectos tienen las posibilidades de expandir nuestro entendimiento de la realidad, especialmente de lugares y sujetos en condiciones críticas, y de construir colaborativamente insumos necesarios y novedosos que ayuden a las comunidades a transformar sus mundos’.

OEM –creado en alianza entre el Women World Bank Colombia y la Universidad Icesi–, busca construir, consolidar y visibilizar proyectos que contribuyan a la equidad e inclusión de las mujeres. Para el proyecto Vida/Género/Trabajo, estarán en la dirección del Observatorio la Dra. Lina Buchely; su coordinadora académica, Salomé Arias; en el equipo de medición, las investigadoras Natalia Escobar y Sandra Balanta; en el equipo de formación Laura Escamilla, Juliana Penagos y Paola Euscátegui; mientras que en el equipo audiovisual y de diseño, estarán Paola Andrea Quijano, Diana Quintero y Sandra Moreno.

La Dra. Buchely afirma que ‘el proyecto Vida/Género/Trabajo realizará una serie de contribuciones cruciales a las discusiones sobre género en Colombia. La primera es, que despliega un análisis situado e interseccional sobre las experiencias de vida de las mujeres, como las de sus familias y parejas, en Tumaco; estos enfoques nos permiten ver y entender realidades ocultas tras las usuales narrativas del conflicto en este territorio. La segunda es, que habla sobre la dimensión económica de esas experiencias de las mujeres, centrando la persistencia de la pobreza, el trabajo de cuidado y la pobreza de tiempo -Hay muy poca información sobre territorios semi-rurales en ese sentido-. La tercera es, que incorpora metodologías feministas de trabajo, de principio a fin; estas metodologías buscan no solo generar una acción sin daño, sino dignificar, reconocer y hacer una suerte de justicia simbólica con quienes se investiga. Por ese camino, lugares y sujetos silentes en las historias de pobreza y guerra en Colombia toman voz, con geometrías que siempre develan nuevas caras de viejos problemas».

El Colectivo ArtoArte, quienes se harán cargo de la producción de un documental que será parte fundamental de los resultados del proyecto, dicen ‘esperamos generar una conexión vital, que permita en principio reconocernos en nuestras vivencias periféricas, así como encontrarnos desde las diferencias urbanas y rurales en un ejercicio de respeto y de confianza. Nuestro objetivo es generar un espacio de intercambio y de aprendizaje mutuo con la comunidad, para que nuestra experiencia pueda ser aprehendida y replicada en futuros ejercicios de investigación audiovisual, y el público en general logre comprender mejor los conflictos, las dificultades y las agencias que resisten y que constantemente emergen en el suroccidente colombiano’.

Para José Burgos, director de Cordeagropaz, el proyecto Vida/Género/Trabajo le permitirá a la organización continuar trabajando ‘con mujeres, jóvenes y población vulnerable, los cuales hacen parte central de la misión de la Corporación. Adicionalmente, existe una capacidad instalada en Cordeagropaz, que es la experiencia con estas comunidades en temas productivos, económicos y sociales, que seguro contribuirá a lograr con éxito la intervención del proyecto. Por último, los resultados y experiencias del proyecto serán insumos valiosos para formular e implementar nuevas estrategias y programas de apoyo social de forma efectiva y acertada en el futuro’.

El proyecto producirá tres informes sobre nuevas ciudadanías económicas, nuevas ciudadanías sexuales y nuevas ciudadanías territoriales. Estos informes serán basados en fuentes primarias y secundarias recolectadas por el grupo de investigación a través de un instrumento multimodal que combina técnicas de investigación cuantitativa y cualitativa. El enfoque cuantitativo se complementará con grupos focales, entrevistas semiestructuradas y cartografía social, adicionalmente se elaborará un documental en colaboración con la comunidad de Tumaco. La base de datos, resultado del ejercicio cuantitativo, como todos los otros productos de investigación, será puesta a disposición del público a través de la página de Rupturas21.

Para el Dr. Eslava, en el proyecto de Vida/Género/Trabajo, como en los otros proyectos de Rupturas21, ‘el objetivo final es generar nuevas redes de colaboración y apoyo que vayan desde lo más local al nivel internacional, nuevas sensibilidades y nuevas formas de representar, intervenir y apoyar en la construcción de otras realidades’.

Vida/Género/Trabajo: Invisibilidad y Reproducción Social2021-10-23T10:44:02-05:00

Boletín #8 OEM- Violencia Económica

Este Octavo boletín OEM titulado “Violencia económica  en tiempos de pandemia en cuatro municipios del Valle del Cauca” muestra El impacto del confinamiento, sumado a las débiles políticas públicas al servicio de la mitigación de las VBG puso a las mujeres en una situación de vulnerabilidad mayor.

Boletín #8 OEM- Violencia Económica2021-09-02T13:03:17-05:00

Derechos humanos y derecho internacional humanitario en el marco del paro nacional en Colombia

Derechos humanos y derecho internacional humanitario en el marco del paro nacional en Colombia[1]

La paz no sólo consiste en poner fin a la violencia o a la guerra, sino a todos los demás factores que amenazan la paz, como la discriminación, la desigualdad, la pobreza (Aung San Suu Kyi, politóloga y activista birmana).

Después de la profunda violencia y los crímenes vividos en la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional construyó una carta de derechos que afirmó los valores defendidos en la lucha contra el fascismo y el nazismo. De ahí surgió la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 en París. Esta declaración es un referente nacional e internacional en la protección y las garantías de los derechos de todos, todes y todas, y, en consecuencia, debe considerarse como un marco rector para la resolución de cualquier conflicto.

Hace más de un mes inició el paro nacional en Colombia. Esto ha traído consigo procesos de profunda reflexión, confrontación, días difíciles y días esperanzadores. La evidencia de una juventud que reclama un mejor futuro con vehemencia pone sobre la mesa discusiones en torno a la igualdad y la justicia tan necesarias para avanzar como sociedad. No obstante, ha habido numerosas vulneraciones de los derechos humanos y ausencia de garantías necesarias para la expresión de múltiples voces (favorables y disidentes) en el marco del paro nacional. Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), se reportaron 63 víctimas mortales entre el 28 de abril y el 28 de mayo de 2021: los reportes indican que 18 de estos crímenes fueron perpetrados por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), 13 por la Policía Nacional, 8 por civiles, 3 por el Grupo de Operaciones Especiales (Goes) de la Policía, 2 por el Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía, y 19 hechos no han sido esclarecidos. Además, la cifra de desapariciones no ha sido determinada y el Gobierno no ha dado una respuesta clara sobre estas. A esto se suman otros hechos violentos que, según la ONG Temblores, se han presentado en el primer mes del paro nacional:

  • 1133 víctimas de violencia física;
  •  1445 detenciones arbitrarias en contra de manifestantes;
  •  648 intervenciones violentas en el marco de protestas pacíficas;
  •  47 víctimas de agresiones oculares;
  • 175 casos de disparos de arma de fuego;
  • 22 víctimas de violencias basadas en género.

Todos estos hechos constituyen asuntos de extrema gravedad que deben ser verificados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Nos sumamos al llamado de la pertinente y necesaria visita de la Comisión. Desde nuestra apuesta como defensoras de los derechos de las mujeres, observamos con extrema preocupación la sistematicidad, por parte de los actores armados, en la vulneración y naturalización de la violencia sexual como una práctica de castigo hacia las mujeres. Esto se perpetúa y reproduce en las instituciones estatales, las cuales no han tomado medidas efectivas y, por el contrario, han guardado un silencio cómplice que rechazamos y frente al cual exigimos respuestas y transformaciones.

Consideramos necesario generar una discusión de fondo en todas las esferas de la sociedad frente a la violencia sexual ejercida por parte de todos los actores armados en el marco del conflicto. En este sentido, no podemos permitir ni aceptar bajo ninguna circunstancia que la violencia se perpetúe en el cuerpo de las mujeres. Estas prácticas sistemáticas de amedrentamiento y vulneración contra las mujeres deben eliminarse. El cuerpo de la mujer no puede ser visto por los actores del conflicto como instrumento de guerra y objeto sexual. Es importante precisar que los actos de intimidación u otras formas de violencia sexual constituyen una grave infracción de convenios internacionales y normas nacionales. Por ejemplo, transgreden la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1979; la Convención de Belém do Pará, enfocada en prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, y la Ley 1257 de 2008, la cual dicta medidas para la sensibilización, prevención y sanción de todas las formas de violencia y discriminación contra las mujeres en Colombia.

Los hechos violentos ocurridos durante el paro nacional también nos deben conducir a forjar procesos bajo el marco del respeto, el diálogo y la humanización del otro/a/e. Consideramos que existen marcos normativos cruciales para esto. El artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad, y la Constitución Política de Colombia define el respeto por la libre expresión como un derecho fundamental en el artículo 20. Estos marcos son relevantes no solo para garantizar las acciones de protesta social y los derechos relacionados a estas, sino también para propiciar el diálogo y la escucha de todas las voces participantes en el paro, especialmente aquellas que han sido invisibilizadas y silenciadas por mucho tiempo. Estas voces hoy son encarnadas por jóvenes. Finalmente, convocamos a la sociedad colombiana a dirimir las diferencias y confrontaciones a través de la construcción de paz, tejido social y solidaridad. Esta apuesta nos permitiría avanzar en el propósito de construir un país con vida digna para todos, todes y todas.

Descarga aquí el comunicado

[1] Este comunicado fue escrito por Jackeline Cuenca, investigadora del Equipo de Incidencia en Política, y la edición editorial estuvo a cargo de Cristian Erazo. Ambos son integrantes del Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM).

Derechos humanos y derecho internacional humanitario en el marco del paro nacional en Colombia2021-06-11T10:28:13-05:00

Enfoque de género y movilización en el paro nacional

Enfoque de género y movilización en el paro nacional

En Colombia, el 28 de abril de 2021, diferentes organizaciones políticas convocaron a la ciudadanía a un paro nacional por las garantías a la vida y el retiro de la reforma tributaria. Desde el inicio, este paro ha tenido implicaciones particulares para las mujeres. La reforma tributaria propuesta por el Gobierno Nacional no solo conllevaba la imposición de mayores cargas fiscales para múltiples sectores sociales, sino también una serie de impuestos en algunos productos necesarios y básicos para las mujeres (toallas higiénicas, tampones y otros productos relacionados con la salud sexual y reproductiva). Además, el Grupo de Género y Justicia Económica —perteneciente a la Red de Justicia Tributaria en Colombia— ha demostrado que este tipo de reformas suele afectar más a las mujeres en la medida en que la pobreza recae con más fuerza sobre ellas en este país[1].

Durante el paro nacional, una gran cantidad de mujeres y comunidad LGTBIQ han participado en puntos de concentración y manifestaciones pacíficas desarrolladas en todo el país. En estos escenarios, muchas de ellas han sido víctimas de abusos y agresiones por parte de la fuerza pública. De acuerdo a Temblores ONG y el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz)[1], entre el 28 de abril y el 18 de mayo de este año, ha habido 18 víctimas de violencia sexual en Colombia. Adicionalmente, en Cali, diferentes organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado amenazas por parte de miembros de la Policía y el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) contra las mujeres manifestantes, sobre todo por medio de comentarios que aluden a una violación sexual en caso de que continúen participando de manera activa en las protestas. Sumado a esto, los 51 asesinatos que han ocurrido durante el paro, según las cifras de Temblores ONG e Indepaz, implican dolores y duelos que deben enfrentar las madres de decenas de jóvenes que han sido asesinados en las últimas semanas.

Desde el enfoque de género, otro aspecto que proponemos cuestionar y analizar es el uso de expresiones machistas en arengas y pancartas durante las manifestaciones. Los términos “perra”, “puta” y “marica” han sido usados por manifestantes para referirse al presidente y a la fuerza pública. Durante mucho tiempo, tales términos se han empleado para designar de manera peyorativa un tipo de feminidad y unas apuestas identitarias no hegemónicas, las cuales han sido sancionadas y fuertemente señaladas socialmente. Sin embargo, diferentes colectivos de mujeres y comunidad LGTBIQ han asumido el uso de los mismos términos como una estrategia de lucha para reivindicar, por ejemplo, el derecho a que las mujeres y las personas no binarias experimenten placer sin temor a ser llamadas “perras”, “putas” o “maricas”. Esto ha puesto sobre la mesa la resignificación de dichas palabras y los derechos sexuales de las mujeres y de la comunidad LGTBIQ.

En el marco del paro nacional, las acciones de la fuerza pública han potenciado estructuras patriarcales y heteronormativas en las que se ejercen actos de dominación, exclusión y explotación de las mujeres y la comunidad LGTBIQ, configurando sus cuerpos y vidas como botines de guerra. Asimismo, las movilizaciones se han convertido en un espacio donde se usan expresiones que, en lugar de plantear posturas críticas y reforzar las luchas de las mujeres, reproducen discursos machistas y heteronormativos. En consecuencia, consideramos que el enfoque de género debe hacer parte de los análisis y discusiones que se desarrollan en contextos locales y nacionales, desde las asambleas barriales hasta las reuniones entre representantes de las organizaciones civiles y miembros del Gobierno Nacional.

Descarga aquí el comunicado

Laura Escamilla y Emily Sosa

Equipo OEM

Enfoque de género y movilización en el paro nacional2021-06-01T13:21:22-05:00

Boletín #7 OEM- Genero y democracia

Este séptimo boletín OEM titulado “Género y democracia: retos de la participación política femenina en Colombia” muestra las reflexiones desde el OEM y en asocio de Congreso Visible sobre los avances y obstáculos persistentes para alcanzar ejercicios de representación política equitativa en Colombia.

Boletín #7 OEM- Genero y democracia2021-05-31T16:50:32-05:00

Ollas comunitarias y cuidado: aspectos clave dentro de la movilización social

Ollas comunitarias y cuidado: aspectos clave dentro de la movilización social [1]

Durante el paro nacional de 2021 en Colombia, el sostenimiento de las movilizaciones sociales ha dependido, en buena medida, de diferentes procesos comunitarios y prácticas de cuidado que tienen lugar en los diferentes puntos clave de la movilización. Una de estas prácticas es la organización de  ollas comunitarias, las cuales han servido para alimentar a los y las manifestantes, configurándose como espacios de cuidado en los barrios y territorios en este momento de agitación social y política. En este sentido, hacer un acercamiento a las ollas comunitarias no solo es acercarse a la elaboración de alimentos, sino también a las redes que se tejen en torno a las ollas y, sobre todo, a quienes están a cargo de estos espacios de suma importancia para el sostenimiento de la vida durante las manifestaciones y protestas del paro nacional.

Según la Olla de la Dignidad, una iniciativa caleña sin ánimo de lucro enfocada en realizar ollas en lugares donde la seguridad alimentaria está en riesgo, entre el 6 y el 15 de mayo de 2021 se realizaron 80 ollas comunitarias en las que se sirvieron alrededor de 12 000 platos de comida en la ciudad de Cali. Estas ollas se subsidian a partir donaciones, así como de iniciativas locales y barriales que promueven la elaboración alimentos de forma comunitaria en diferentes puntos de Cali.

Es importante señalar que, durante el paro nacional, la participación comunitaria de las mujeres ha ido incrementando. Algunas adelantan un rol activo en las primeras líneas de resistencia en diferentes puntos de concentración, y otras se encargan de desarrollar labores de cuidado, cubriendo necesidades básicas de alimentación. En todo el territorio nacional, la mayor parte de las ollas comunitarias, que tienen como fin abastecer de alimentos a los y las manifestantes, y en especial a los y las jóvenes que se encuentran en las primeras líneas, son lideradas por mujeres. Nos referimos a muchas mujeres, quienes además de las labores que desarrollan en cada uno de sus hogares, asumen una doble responsabilidad frente a la colectividad.

Mientras en diferentes territorios se adelantan protestas pacíficas y en muchas de ellas se recibe represión y violencia desmedida por parte de la fuerza pública, las mujeres que lideran las ollas comunitarias distribuyen su tiempo entre el cuidado de sus hijos e hijas y el trabajo voluntario. Desde el Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), consideramos que es importante reflexionar de manera crítica sobre esto. En particular, queremos resaltar tres aspectos. En primer lugar, las ollas comunitarias han cumplido un rol fundamental durante el paro nacional de 2021, pues han contribuido a que las movilizaciones se conviertan en ejercicios de largo aliento. En segundo lugar, las mujeres han sido quienes se han encargado mayoritariamente de las ollas comunitarias —entendidas como espacios de alimentación y cuidado—, y esto refuerza la asignación social de género en la que el cuidado suele recaer en las mujeres. Por último, las ollas comunitarias pueden abordarse como un punto de partida para analizar fenómenos más amplios, como la importancia del cuidado en el sostenimiento de las sociedades y de la vida, y el hecho de que dicho cuidado sea comúnmente ejercido por las mujeres.

Finalmente, desde el OEM queremos cerrar esta comunicado con una invitación a que no solo sigamos reflexionando sobre el cuidado, sino también a que hagamos del cuidado una labor que se reconozca, se redistribuya y se reduzca en cuanto a la carga que representa para las mujeres, quienes son las principales actoras designadas de forma histórica para esta labor.

Descarga aquí el comunicado

[1] Este comunicado fue escrito por Laura Escamilla, la revisión editorial estuvo a cargo de Cristian Erazo, ambos miembros del equipo OEM.

Ollas comunitarias y cuidado: aspectos clave dentro de la movilización social2021-05-27T16:22:02-05:00

Una paz abrumada por el incumplimiento

Una paz abrumada por el incumplimiento[1]

A finales de 2016, el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) firmaron un histórico acuerdo de paz cuyo objetivo era poner fin a décadas de guerra y violencia, buscando impedir que haya más víctimas a causa del conflicto, así como concentrar todos los esfuerzos en la construcción de una paz estable y duradera. Tras la firma, aproximadamente 13 000 combatientes de las FARC dejaron las armas y se acogieron a un proceso de reinserción a la vida civil, lo cual implicaba tanto múltiples desafíos como la esperanza de una vida libre de violencia.

Para abril del presente año, según un informe de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), al menos 904 líderes sociales y 276 excombatientes de las FARC han sido asesinados desde 2016. Este panorama refleja los paupérrimos esfuerzos del Gobierno para garantizar la seguridad y el bienestar de quienes han abandonado las armas, así como de aquellos y aquellas que defienden los derechos de sus comunidades y territorios. Asimismo, dado que la mayor parte del conflicto fue librado en el campo, los acuerdos habían prometido la implementación de una Reforma Rural Integral que pretendía superar la pobreza y la desigualdad en el campo. Sin embargo, la ejecución de esta se ha caracterizado por su lentitud. El  año pasado, el Instituto Kroc señaló que, si bien continúan los procesos de implementación de la Reforma Rural Integral, solo se ha ejecutado un 3% de los objetivos de dicha reforma.

Hoy en día, muchos territorios, y en especial las zonas de reincorporación, carecen tanto de servicios básicos como de un acceso educativo para niños, jóvenes y adultos que buscan nuevas oportunidades. Además, la asistencia al agro quedó en promesas vacías. Los campesinos no han recibido un apoyo significativo que permita la sustitución de cultivos ilícitos y el Gobierno, desconociendo que esta es una cuestión que exige un abordaje estructural y diferencial que priorice las realidades y necesidades del campesinado, ha pretendido este año el retorno a la aspersión con glifosato, el cual acarrea un grave peligro para los ecosistemas del campo y la salud de los campesinos y campesinas.

Los acuerdos también buscaban promover una paz sostenible por el camino de la igualdad de género. Esto significó un logro sin precedentes a nivel global en la aplicación de los estándares internacionales relacionados con la igualdad de género para la consolidación de la paz, lo cual implicó reconocer que el conflicto golpea a las mujeres y niñas de manera diferenciada. El Acuerdo Final contemplaba alrededor de 130 medidas afirmativas para promover la igualdad de derechos entre hombres y mujeres —especialmente en el campo—, como la participación femenina en los diálogos, la garantía de inclusión de dos organizaciones de mujeres en la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad (CNGS) y la colaboración en los avances del Sistema de Alertas Tempranas (SAT) para identificar el riesgo diferencial de las mujeres y la población LGBT. Son varios e importantes los avances tanto en lo político como lo social, pero aún son insuficientes y se desarrollan a un ritmo menor de lo que se había pactado. Esto produce la pérdida de confianza de las mujeres, y la ciudadanía en general, en el proceso. Para este año, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) indicó que el 47 % de los hogares con jefatura femenina en las zonas rurales están en condiciones de pobreza, una cifra que deja mucho por desear.

Nuevamente, era una verdad indiscutible que el cumplimiento de los acuerdos de paz traería consigo diversas complicaciones, demoras, problemas de presupuesto y voces en contra. Sin embargo, el abandono y la falta de compromiso por parte del Gobierno no ha hecho más que darles la espalda a las víctimas y a todos aquellos que creyeron en la paz. El apoyo para la implementación de unos acuerdos cuyo cumplimiento sea integral y diferencial no puede desvanecerse. La paz no debe ser un sueño.

Descarga aquí el comunicado

[1] Este comunicado fue escrito por Natalia Maldonado, la revisión editorial estuvo a cargo de Cristian Erazo, ambos miembros del equipo OEM.

Una paz abrumada por el incumplimiento2021-05-28T11:13:59-05:00
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