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Boletín #6 OEM-Edición Especial con FWWB Colombia Género, cuidado y COVID-19

El presente boletín busca visibilizar las dimensiones sociales y económicas que han sido impactadas durante la crisis en relación con el ahorro; al tiempo que se expone a éste como una estrategia que permite hacer frente al panorama de incertidumbre e inestabilidad actual. Esto sin dejar de lado el rol fundamental que tienen las instituciones y el Estado en la superación de la crisis y la garantía de derechos.

Boletín #6 OEM-Edición Especial con FWWB Colombia Género, cuidado y COVID-192021-04-06T18:07:41-05:00

La justicia del tiempo: Este 8 de marzo conmemoramos el derecho de las mujeres a parar

En este 8 de marzo el OEM quiere, en primer lugar, conmemorar el uso del tiempo de las mujeres invertido en la economía de cuidado: lavar, planchar, cocinar, acariciar, escuchar, abrazar, regar, limpiar, barrer, mirar detenidamente, entre otras actividades invisibles y sin aporte para la economía tradicional. Estas labores asociadas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados—o a la economía del cuidado—han sostenido históricamente a nuestras sociedades permitiendo que nuestros sistemas políticos, económicos y culturales funcionen. De nuevo, las mujeres han hecho su aporte, invisible y menospreciado, para que la vida sea posible—para sobrevivir como especie—en medio de la incertidumbre en una pandemia, su aporte ha acarreado condiciones de sobreexplotación, cansancio, estrés y ansiedades por la no certeza del futuro, además por la mirada públicas e individual que asume estas labores como subsidiarias.

Antes de la covid-19 las mujeres también sostenían la vida. En la encuesta OEM para el 2019 encontramos que el 84% de las tareas asociadas a la economía de cuidado las realizan las mujeres1 , ellas realizaban 7 veces más estas labores que sus compañeros hombres. Las mujeres que estaban vinculadas el mercado laboral dedican el 79% de tiempo a su trabajo y a la economía de cuidado. Así, el ingreso de las mujeres al mercado laboral no implica una distribución de estas actividades. Además, las barreras para el ingreso de las mujeres al mercado persisten: en nuestra medición de este mismo año encontramos que de cada 100 mujeres encuestadas, 30 están desempleadas, 27 se dedican a la economía del cuidado, solo 11 tiene empleo formal y 4 están pensionadas. Las mujeres en el Valle del Cauca, antes de la pandemia, se hacían cargo del hogar, cumplían en sus trabajos y asumían las tareas de coordinación y logísticas para el mantenimiento del hogar—carga mental—, además asumían predominantemente el bienestar emocional de los miembros de sus familias—carga emocional–. Esta carga– laboral, de la economía del cuidado, mental y emocional- aumentó para las mujeres en la pandemia generada por la covid-19.

En efecto, las mujeres sostuvieron y sostienen la vida desde la aparición de la covid-19 en nuestra realidad. La medición OEM sobre trabajo doméstico y de cuidados en el marco del confinamiento preventivo2 mostró que este incrementó afectó principalmente a las mujeres: de cada 100 mujeres consultadas, 40 mencionó que su jornada había aumentado más de 3 horas diarias, en contrate con 15 hombres por cada 100 consultados, los cuales hacían referencia a este mismo incremento. Por ende, las mujeres tienen menos tiempo de ocio, de descanso, de disposición para participar en las decisiones colectivas que se toman en estas nuestras sociedades, menos tiempo para ellas.

En este 8M el OEM conmemora el derecho de las mujeres a parar. A parar en dos sentidos: a parar en términos de reconocer la sobrecarga de trabajo de las mujeres–desde la economía del cuidado y desde el mercado–, las mujeres vallecaucanas no se están enfrentado al teletrabajo, al cuidado de sus vidas y de sus familias en las mismas condiciones que los pares hombres. Esto debe ser reconocido por todas y todos: desde nuestra vida intima hasta en las acciones de políticas públicas de trabajo, de desarrollo económico y de cuidado. El segundo sentido del derecho a parar de las mujeres es su sentido político. El debate público nacional y local debe poner el tiempo como una unidad de medida para la justicia y la equidad en nuestros territorios, especialmente si pensamos en las condiciones de autonomía de las mujeres. ¿Cómo las mujeres vamos a movilizarnos, a participar, formarnos si, por la distribución de las tareas de la economía de cuidado, no tenemos estructuralmente el tiempo para esto? Mientras la economía del cuidado siga como un asunto no público—desde la reflexión y la intervención–, las mujeres seguiremos relegadas al hogar (al escenario privado de la vida), o al cansancio extremo (triple jornada) para sostener la reproducción de la fuerza laboral que sostiene el mercado, los sistemas políticos y culturales, y aún más cruel sin la misma posibilidad—en tiempo—para hacer parte de las decisiones sobre el curso de nuestras sociedades.

1. https://oemcolombia.com/datos-oem-2018/

2. https://oemcolombia.com/wp-content/uploads/2020/07/Bolet%C3%ADn-5-OEM.pdf

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La justicia del tiempo: Este 8 de marzo conmemoramos el derecho de las mujeres a parar2021-03-24T16:08:43-05:00

El OEM continúa ampliando su incidencia en la región del Pacífico: No podemos permanecer indiferentes ante la situación de violencia que azota a la región

El observatorio comienza su objetivo de ampliar su incidencia política en el Pacífico a través de su trabajo con organizaciones sociales y comunitarias. En este caso, empieza con la Fundación ACPO y Alianza por la Solidaridad que trabajan en el Pacífico vallecaucano, caucano y nariñense con líderes y líderesas sociales.

De acuerdo a la recopilación de datos de diversas organizaciones sociales y comunitarias del Pacífico desde inicios de la pandemia, en marzo del 2020, se ha recrudecido la violencia. Entre sus formas predominantes, se resalta el desplazamiento forzado, la discriminación racial y los feminicidios. El grueso de estas formas de violencia, en buena medida, han venido impulsadas por la reorganización del paramilitarismo y las disputas territoriales entre los distintos ejércitos privados de las mafias que luchan por el control y el poder locales. Todo ello es producto, de algún modo, de la ausencia estatal y de la debilidad de sus instituciones a la hora de ejercer la autoridad política sobre dichos territorios.

De ahí surge el interés del OEM (Observatorio de Equidad para las Mujeres) por enfocar buena parte de su trabajo en la región del Pacífico.  Sin embargo, a causa de las características mismas de las dinámicas de los actores sociales y políticos del territorio, la incidencia política no se puede llevar a cabo únicamente por medio del fortalecimiento de la institucionalidad, sino también a partir del fortalecimiento y la interlocución con las organizaciones sociales y comunitarias.  Con esa intención de ampliar la incidencia política a través del trabajo con las organizaciones sociales del Pacífico, el observatorio comienza lo que se podría llamar una etapa de exploración y acercamiento a fundaciones y organizaciones del territorio. Una de las más importantes en este momento es la relación con ACPO (Acción Cultural Popular) y Alianza por la Solidaridad.

La Fundación tiene como legado fundacional la famosa experiencia de Radio Sutatenza en 1947. De este modo surge el norte de su trabajo, es decir, su foco en las áreas de la educación y la comunicación en el contexto rural. Su trabajo actual en la región del Pacífico se centra en el proyecto Comunicar y Defender la Paz: Defendiendo a nuestros defensores, el cual busca hacerle frente a la estigmatización de las lideresas y líderes sociales, así como denunciar las vulneraciones a los derechos humanos en estas zonas del país. Vale la pena resaltar que buena parte de las personas involucradas en el proyecto son lideresas y una buena porción de las amenazas y vulneraciones a los derechos ha sido contra ellas. Las organizaciones que hacen parte de este proyecto son: AMUL (Asociación de Mujeres Líderes de Tumaco), ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos), PCN (Proceso de Comunidades Negras), ACONC (Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca). El observatorio decide apoyar este proyecto a partir de tres acciones concretas: En primer lugar, asesorar las rutas de protección a líderes y lideresas sociales; un foro virtual en el que entren en diálogo académicos y lideresas con el fin de analizar la situación de violencia que azota a la región, así como identificar posibles derroteros de acción; por último, el fortalecimiento de herramientas escriturales a partir de dos talleres sobre técnicas de escritura, periodismo y comunicación popular. El observatorio espera que este sea el inicio de una relación de trabajo más estrecha a futuro y que contribuya a la misión de transformar la vida de las mujeres de la región.

Fuente foto: https://colombiaplural.com/wp-content/uploads/2018/02/COL9-09-21-09-225.jpg

El OEM continúa ampliando su incidencia en la región del Pacífico: No podemos permanecer indiferentes ante la situación de violencia que azota a la región2021-02-27T10:09:27-05:00

Fortalecer las capacidades de las organizaciones de base para intervenir el Valle del Cauca desde una perspectiva de género

El pasado 18 de enero del 2021 el Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM) y el programa de Comunicación de la Universidad Icesi firmó una alianza con la Fundación Alvaralice para llevar a cabo procesos de formación a organizaciones de base en Santiago de Cali. Estos procesos tienen como fin fortalecer las capacidades en las organizaciones de base y diversos actores para incorporar la perspectiva de género en su quehacer. Para ello, se espera impulsar la creación de contenidos transmedia. De este modo, los materiales podrán ser replicables por cualquier organización que desee fortalecer la incorporación de la perspectiva de
género en su accionar.

La Fundación Alvaralice se ha destacado por la creación de alianzas público-privadas. A partir de estas genera la movilización de recursos públicos, privados e internacionales para apoyar y dinamizar proyectos de impacto regional y nacional orientados a mejorar las condiciones de vida de las comunidades. El enfoque particular de la fundación es la construcción de paz como herramienta clave para la inclusión social. La Universidad Icesi desde sus procesos formativos y los procesos de Educación Continua hace una apuesta de transformación social desde la pedagogía. En cuanto al OEM desde su línea de formación e incidencia en lo político trabaja por formar y fortalecer procesos públicos y comunitarios para implementar apuestas de desarrollo desde la justicia y la equidad. En adición, el programa de Comunicación de la Universidad Icesi promueve la formación de comunicadores y comunicadoras, productos audiovisuales y de transmedia críticos, especialmente en la incorporación de la perspectiva de género en su quehacer y en campo de los medios de comunicación.

Así, nace la alianza entre la Fundación Alvaralice, el Observatorio de Equidad de las Mujeres y el programa de Comunicación de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Icesi. Esta cobra vida a partir de los intereses comunes por la construcción de sociedades más incluyentes y equitativas, así como la visión y los ejes de trabajo comunes entre las distintas partes. El convenio busca fortalecer la articulación de esfuerzos que apunten a la generación de recursos pedagógicos y audiovisuales, los cuales conduzcan a la transversalización de la perspectiva de género desde diferentes sectores de la sociedad. Asimismo, reconociendo los procesos previos que la Fundación Alvaralice ha adelantado sobre el  tema en proyectos como Colombianas.org una biografía colectiva, esta
alianza también espera articularlos en la creación de un ciclo de formación. Este último, no solo busca poner de presente la importancia de pensar de forma crítica el género, sino que también espera articular las dinámicas académicas con ejercicios prácticos que privilegien las narrativas y las experiencias situadas.

Finalmente, desde el Observatorio para la Equidad de las Mujeres creemos en la importancia de visibilizar las experiencias y procesos colectivos de las mujeres colombianas y organizaciones que trabajan por la equidad de género, así como es importante resaltar los esfuerzos que buscan desmitificar los estereotipos de género presentes en nuestra sociedad. Por esta razón, esta alianza busca generar espacios y contenidos replicables que logren impactar diferentes sectores de la sociedad y los territorios por medio de herramientas que permitan adelantar procesos de intervención e incidencia que se tejen tanto desde los sectores privados o públicos como desde lo comunitario.

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Fortalecer las capacidades de las organizaciones de base para intervenir el Valle del Cauca desde una perspectiva de género2021-02-09T16:44:57-05:00

COMUNICADO DE SOLIDARIDAD

El Observatorio para la Equidad de las Mujeres rechaza y condena el feminicidio y rastros de tortura sobre el cuerpo de la menor de edad

Maira Alejandra Orobio Solís

Una vez más el Estado le falla a las mujeres y niñas colombianas. La muerte de Maira Alejandra Orobio Solís no es un caso aislado ni un infortunio del destino, sino la manifestación de un problema estructural. En lo poco corrido del año se estiman un total de 16 feminicidios, de los cuales se reportaron 13 durante las primeras dos semanas de enero, es decir, casi una muerte diaria. De acuerdo al Observatorio de Feminicidios de Colombia, del 16 de marzo, inicios de la cuarentena, al 30 de agosto se cometieron 243 feminicidios. ¿Cuáles son las medidas preventivas que se están tomando en torno a esta situación? ¿Qué está haciendo el Estado colombiano para disminuir estas cifras a cero?

En efecto, cuando afirmamos que estas muertes son producto de un problema estructural nos referimos a que hay unos grandes poderes que producen y reproducen unas relaciones sociales de género fundamentadas en la dominación de los varones sobre las mujeres. De ahí surgen los privilegios masculinos. No obstante, dichos privilegios se reproducen a una escala mucho más fina. Esta opera de manera subrepticia, con una sutileza tal que pareciese como si se ejecutara de forma independiente de los grandes poderes e instituciones. Claramente, vale la pena enfatizarlo, semejante ruptura es una mera ilusión.

No obstante, no debemos olvidar que como sociedades hacemos cambios socioculturales a través de las distintas rupturas históricas que las fuerzas sociales expresan. En ese sentido, el contrato heterosexual y cisgénero también ha sido puesto en revisión desde distintos activismos feministas y LGBTI. En dicha tarea han denunciando reiteradamente las múltiples violencias físicas y psicológicas que tienen que vivir por un mundo que promueve una mirada binaria de la sexualidad y los cuerpos, lo que implica vivir en el rechazo, la vergüenza, la violencia y la deshumanización. Así, el asesinato de Juliana Giraldo nos muestra las fallas institucionales, transversales e históricas; nos ejemplifica el peso de las falencias institucionales sobre la vida de las personas. Asimismo, como sociedad no nos basta con quitar una vida injustamente sino que nos resulta necesario también romper con su memoria al no nombrar y respetar su identidad de género. En consecuencia, irrespetamos el dolor de todas y todos aquellos que la amaban.

Ahora bien, hay otro factor a tener en cuenta cuando hablamos de la muerte, ya que esta habita un régimen de poder de naturaleza distinta al resto de las violencias. Las violencias contra las mujeres en general dilucidan el poder que posee el varón sobre el cuerpo y la vida femenina. Es decir, hay un control que es ejercido sutilmente, desde los detalles de lo cotidiano, por el hombre sobre la mujer.

Cuando el poder del varón es ejercido hasta tal punto que produce la muerte de la mujer, este poder entra en el reino del necropoder. En otras palabras, el poder ya no busca la administración de la vida y los cuerpos femeninos, sino su negativa, esto es, su eliminación. Lo alarmante y desgarrador de dicha situación para nosotras es que semejante ejercicio de poder resulta irreversible. Un cuerpo inerte no puede pelear en contra de o defenderse de su opresor. La vida de Maira Alejandra Orobio Solís, como la de tantas mujeres y niñas colombianas, no podrá volver a levantar su voz contra su ag resor. Por ello, exigimos a la institucionalidad y a las autoridades competentes que demuestren categóricamente su compromiso en el desarrollo de las acciones judiciales oportunas y eficientes que permitan actuar en derecho y proveer justicia a la familia de Maira y al pueblo guapireño.

Como Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), en alianza con la Fundación WWB Colombia y la Universidad Icesi, manifestamos nuestra profunda tristeza, rechazo e indignación al feminicidio contra la menor Maira Alejandra Orobio Solís de Guapi Cauca, quien fue brutalmente torturada y violentada sexualmente. Asimismo, rechazamos los 13 feminicidios ocurridos este inicio de año. Es lamentable tener que llenar de cifras sobre violencia nuestras investigaciones e informes. Por eso, acompañamos a todas las redes familiares y amistades de todas las que ya no están, honramos sus vidas y deseamos fielmente que la violencia contra las mujeres pare inmediatamente. Hacemos un llamado a trascender la indignación y a buscar las estrategias y medidas preventivas concretas en contra de los diferentes tipos de violencia que hoy sufren las mujeres y las niñas de la región.

Como Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), en alianza con la Fundación WWB Colombia y la Universidad Icesi, manifestamos nuestra profunda tristeza, rechazo e indignación al feminicidio contra la menor Maira Alejandra Orobio Solís de Guapi Cauca, quien fue brutalmente torturada y violentada sexualmente. Asimismo, rechazamos los 13 feminicidios ocurridos este inicio de año. Es lamentable tener que llenar de cifras sobre violencia nuestras investigaciones e informes. Por eso, acompañamos a todas las redes familiares y amistades de todas las que ya no están, honramos sus vidas y deseamos fielmente que la violencia contra las mujeres pare inmediatamente. Hacemos un llamado a trascender la indignación y a buscar las estrategias y medidas preventivas concretas en contra de los diferentes tipos de violencia que hoy sufren las mujeres y las niñas de la región.

Equipo equidad en lo rural, OEM.
Santiago de Cali, enero 27 de 2021.

COMUNICADO DE SOLIDARIDAD2021-02-02T18:33:24-05:00

Boletín #9 Ahorro y COVID-19

La crisis ocasionada por el COVID-19, ha tenido fuertes impactos sobre la economía y el desarrollo social, generando pérdidas de empleo (en 2020 habría 11,6 millones de desocupados más que en 2019) y reduciendo los ingresos de las personas y los hogares; en especial de la población informal y a las mujeres dada las condiciones de precariedad y la carga del trabajo doméstico y de cuidados (1). Estas afectaciones negativas han enfrentado a las personas a un panorama de incertidumbre que implicó tomar decisiones financieras que aseguraran condiciones de vida digna. Para muchos hogares esto implicó el agotamiento de ahorros, la venta de activos, y la suspensión de otras prácticas financieras de previsión para enfrentar la crisis.

El presente boletín busca visibilizar las dimensiones sociales y económicas que han sido impactadas durante la crisis en relación con el ahorro; al tiempo que se expone a éste como una estrategia que permite hacer frente al panorama de incertidumbre e inestabilidad actual. Esto sin dejar de lado el rol fundamental que tienen las instituciones y el Estado en la superación de la crisis y la garantía de derechos

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Boletín #9 Ahorro y COVID-192020-12-21T14:29:56-05:00

¿En guerra nadie gana, todos perdemos igual? A la memoria de Juliana Giraldo

Las instituciones pesan. En estas pesan las personas, los procesos, los saberes que las sustentan. Los hechos presentados en Colombia en los últimos meses nos demuestran la enorme distancia que existe entre lo ideal y lo real. El Estado de acuerdo a algunas teorías políticas modernas surgió como un acuerdo entre individuos para poner orden  a la amenaza constante del caos y la autodestrucción. Dicho de otro modo, el individuo es para su prójimo un peligro. Por ello, con el fin de contrarrestar la amenaza que representa una persona para la otra, todas ellas optaron por un pacto que consistía en no usar la violencia directamente la una contra la otra. Esta última podría ser ejercida legítimamente por aquella institución que hoy llamamos Estado. Así, tenemos como resultado final que el Estado tiene como función primaria proteger a sus habitantes de amenazas externas e internas por medio de sus fuerzas armadas (policía y ejército). Ellos están al servicio de la ciudadanía y de la protección de la vida misma. Sin embargo, la brecha de esta función ideal y la realidad en Colombia es abrumadora.

Los datos son devastadores. De acuerdo con El Espectador, entre el 2017 y 2019 han muerto 639 personas en manos de la policía en todo el territorio nacional. Durante los últimos meses los nombres de Dilian Cruz, Javier Ordoñez, la niña Embera de 11 años abusada sexualmente por siete militares son evidencias claras y dicientes sobre las fallas institucionales. Para poner un ejemplo más próximo, según el medio de comunicación Pulzo, durante el mes de abril de este año, en pleno confinamiento, en Cali una mujer fue abusada sexualmente en un CAI muy cercano a las instalaciones de nuestro Observatorio. En el conflicto armado, de acuerdo al Centro de Memoria Histórica, en nuestro país se han presentado 15.738 víctimas de violencia sexual; 117.719 asesinatos selectivos, 24.447 masacres, 8.118 desapariciones. Por otro lado, según datos de Colombia Diversa, entre 1993 al 2020 se han presentado 2.013 víctimas de casos de homicidios, amenazas y violencia policial contra la comunidad LGTBIQ. Hoy deseamos ponerle un nombre a estas cifras que logran evidenciar el carácter sistémico de estas fallas: Juliana Giraldo es una historia que nos permite ubicar una identidad, una historia, un nombre y unos dolores particulares que evidencian, junto con estas cifras, la urgencia de la transformación de nuestras instituciones y de nuestras formas más arraigadas de entender el mundo.

Otro acuerdo, o contrato social, histórico y sistemático que ha estructurado una forma homogénea de ver y vivir el mundo recae en una lógica clasificatoria de corte binario. Es decir,  la idea de que la realidad social solo puede ser organizada y valorada a partir de las categorías blanco-negro, masculino-femenino. Lógica clasificatoria impuesta bajo la mirada dominante de una supremacía blanca y heterosexual. Así, todo aquello que se atreve a existir por fuera de dicho marco social o cualquier intento por revertirlo es anulado por las instituciones. Sin embargo, esta pugna no solamente ocurre a nivel institucional, sino también subrepticiamente en nuestras interacciones más cotidianas. Todo esto con el fin de reforzar los acuerdos de lo que supuestamente la vida debería ser.

No obstante, no debemos olvidar que como sociedades hacemos cambios socioculturales a través de las distintas rupturas históricas que las fuerzas sociales expresan. En ese sentido, el contrato heterosexual y cisgénero también ha sido puesto en revisión desde distintos activismos feministas y LGBTI. En dicha tarea han denunciando reiteradamente las múltiples violencias físicas y psicológicas que tienen que vivir por un mundo que promueve una mirada binaria de la sexualidad y los cuerpos, lo que implica vivir en el rechazo, la vergüenza, la violencia y la deshumanización. Así, el asesinato de Juliana Giraldo nos muestra las fallas institucionales, transversales e históricas; nos ejemplifica el peso de las falencias institucionales sobre la vida de las personas. Asimismo, como sociedad no nos basta con quitar una vida injustamente sino que nos resulta necesario también romper con su memoria al no nombrar y respetar su identidad de género. En consecuencia, irrespetamos el dolor de todas y todos aquellos que la amaban.

Esta situación solo evidencia que las instituciones, para dirigir la vida social y política, siguen basándose en contratos obsoletos sin ponerlos en cuestión. De igual forma, no podemos olvidar que son estas las que cuentan con el peso histórico del poder, el uso de la violencia y la legitimidad. De ahí que se generen relaciones asimétricas entre quienes quieren transformar esos pactos sociales y las instituciones mismas. Por ello, estas formas de entender el mundo están destinadas a reconfigurarse en formas más dignas y justas de habitar la vida.

Desde el OEM trabajamos para generar cifras, cambiar instituciones y dignificar la vida de personas hacia mejores condiciones, materiales y simbólicas de vida, más equitativas y justas. Nuestras sociedades son cada vez más conscientes de las brechas que existen entre el ideal del Estado colombiano y su realidad. Asimismo, somos más conscientes de cómo las instituciones también recaen sobre las personas que las encarnan. Les transmiten formas de entender el mundo para poder hacer el ejercicio que les compete. Rita Segato, antropóloga feminista, en su artículo Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres, afirma que el uso de pedagogías de la crueldad sobre los individuos que encarnan las instituciones—adicionalmente en su formación para replicarlas—se fundamenta en convertir la vida en un objeto fácilmente despojable de dignidad. Así, la guerra y sus instituciones dentro de la ley o por fuera de ella nos muestran día a día la necesidad de transformar los acuerdos sociales que nos han regido en el pasado tanto a las instituciones como a los individuos, replantear formas más dignas, equitativas y pacíficas de vivir el mundo porque al mirar el ejercicio de la guerra o el uso de la violencia de cerca es claro que la guerra nos afecta a todos y todas. Sin embargo, es asimétrica y desigual: distribuye dolores y pérdidas de manera más sistemáticas y crueles en aquellos y aquellas que piensan y se ubican en el mundo por fuera de lo masculino/femenino, blanco y heterosexual.

Equipo OEM

Observatorio para la Equidad de las Mujeres

Santiago de Cali, 28 de septiembre de 2020.

¿En guerra nadie gana, todos perdemos igual? A la memoria de Juliana Giraldo2020-10-01T20:33:31-05:00

Estándares de protección de derechos humanos de las mujeres: herramientas necesarias para la defensa de su participación política

Uno de los elementos necesarios para alcanzar la equidad de género es la participación política.

Este documento nos muestra las diferentes decisiones que tribunales a través del mundo han tomado en relación a la violencia política que sufren las mujeres. Estas violencias han mutado a través del tiempo, desde la época en que las mujeres no tenían derecho a votar o participar en política, debido a los estereotipos que relegaban a la mujer al ámbito de lo privado y el hogar, hasta ahora.  Las mujeres todavía se enfrentan a retos colosales para acceder a cargos de participación política de manera equitativa. Desde la violencia simbólica ejercida por los medios de comunicación al juzgar a las mujeres por condiciones no relevantes para el ejercicio de estos cargos (como la apariencia física, vida sexual, entre otras), la presión para la renuncia a cargos, la quema de materiales electorales, el uso de la violencia sexual como intimidación a candidatas hasta el hecho de coartar a las mujeres para no votar o votar en contra de su voluntad, son solo algunos ejemplos de las violencias diferenciadas que las mujeres aun tenemos que vivir en el día a día.

En el documento también se encontrarán definiciones amplias de las distintas violencias que sufren las mujeres en general, no solo en la política, y los deberes específicos que los estados tienen con las mujeres, para prevenir y castigar los distintos hechos, basados en diversas decisiones de tribunales internacionales y latinoamericanos. Estas decisiones nos muestran como la justicia y el acceso a ella también pueden estar sesgadas por diversos estereotipos, así como precedentes claros de puede aplicarse la perspectiva de género, especialmente en casos de violencia sexual. Desde el OEM, lo consideramos una guía clave para seguir avanzando en la construcción de una justicia equitativa y una participación efectiva de las mujeres en el ámbito político, sin discriminación.

Estándares de protección de derechos humanos de las mujeres: herramientas necesarias para la defensa de su participación política2020-08-25T14:44:27-05:00

Rutas de atención a violencias basadas en género

Desde el inicio del confinamiento hemos asistido a un recrudecimiento de las violencias basadas en género. A la crisis sanitaria y económica se suma la crisis social que está afectando de manera desproporcionada a las mujeres, dejando a muchas sin recursos para su sobre vivencia y en mayor dependencia de otros que en muchos casos son sus propios maltratadores. Este escalamiento de la violencia tiene sus causas en relaciones históricas de poder patriarcal que hoy con la conjugación de estas crisis se hace más severa.

Teniendo en cuenta lo anterior, algunas instituciones del Estado han diseñado rutas de acción que permitan prevenir y actuar frente a estos hechos de violencia. Si conoces a alguna mujer, niña o adolescente que este sufriendo violencia o si tú misma estas sufriendo de estas violencias comunícate a estos números para recibir ayuda.

Rutas de atención a violencias basadas en género2020-08-25T12:37:57-05:00
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