La justicia del tiempo: Este 8 de marzo conmemoramos el derecho de las mujeres a parar

En este 8 de marzo el OEM quiere, en primer lugar, conmemorar el uso del tiempo de las mujeres invertido en la economía de cuidado: lavar, planchar, cocinar, acariciar, escuchar, abrazar, regar, limpiar, barrer, mirar detenidamente, entre otras actividades invisibles y sin aporte para la economía tradicional. Estas labores asociadas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados—o a la economía del cuidado—han sostenido históricamente a nuestras sociedades permitiendo que nuestros sistemas políticos, económicos y culturales funcionen. De nuevo, las mujeres han hecho su aporte, invisible y menospreciado, para que la vida sea posible—para sobrevivir como especie—en medio de la incertidumbre en una pandemia, su aporte ha acarreado condiciones de sobreexplotación, cansancio, estrés y ansiedades por la no certeza del futuro, además por la mirada públicas e individual que asume estas labores como subsidiarias.

Antes de la covid-19 las mujeres también sostenían la vida. En la encuesta OEM para el 2019 encontramos que el 84% de las tareas asociadas a la economía de cuidado las realizan las mujeres1 , ellas realizaban 7 veces más estas labores que sus compañeros hombres. Las mujeres que estaban vinculadas el mercado laboral dedican el 79% de tiempo a su trabajo y a la economía de cuidado. Así, el ingreso de las mujeres al mercado laboral no implica una distribución de estas actividades. Además, las barreras para el ingreso de las mujeres al mercado persisten: en nuestra medición de este mismo año encontramos que de cada 100 mujeres encuestadas, 30 están desempleadas, 27 se dedican a la economía del cuidado, solo 11 tiene empleo formal y 4 están pensionadas. Las mujeres en el Valle del Cauca, antes de la pandemia, se hacían cargo del hogar, cumplían en sus trabajos y asumían las tareas de coordinación y logísticas para el mantenimiento del hogar—carga mental—, además asumían predominantemente el bienestar emocional de los miembros de sus familias—carga emocional–. Esta carga– laboral, de la economía del cuidado, mental y emocional- aumentó para las mujeres en la pandemia generada por la covid-19.

En efecto, las mujeres sostuvieron y sostienen la vida desde la aparición de la covid-19 en nuestra realidad. La medición OEM sobre trabajo doméstico y de cuidados en el marco del confinamiento preventivo2 mostró que este incrementó afectó principalmente a las mujeres: de cada 100 mujeres consultadas, 40 mencionó que su jornada había aumentado más de 3 horas diarias, en contrate con 15 hombres por cada 100 consultados, los cuales hacían referencia a este mismo incremento. Por ende, las mujeres tienen menos tiempo de ocio, de descanso, de disposición para participar en las decisiones colectivas que se toman en estas nuestras sociedades, menos tiempo para ellas.

En este 8M el OEM conmemora el derecho de las mujeres a parar. A parar en dos sentidos: a parar en términos de reconocer la sobrecarga de trabajo de las mujeres–desde la economía del cuidado y desde el mercado–, las mujeres vallecaucanas no se están enfrentado al teletrabajo, al cuidado de sus vidas y de sus familias en las mismas condiciones que los pares hombres. Esto debe ser reconocido por todas y todos: desde nuestra vida intima hasta en las acciones de políticas públicas de trabajo, de desarrollo económico y de cuidado. El segundo sentido del derecho a parar de las mujeres es su sentido político. El debate público nacional y local debe poner el tiempo como una unidad de medida para la justicia y la equidad en nuestros territorios, especialmente si pensamos en las condiciones de autonomía de las mujeres. ¿Cómo las mujeres vamos a movilizarnos, a participar, formarnos si, por la distribución de las tareas de la economía de cuidado, no tenemos estructuralmente el tiempo para esto? Mientras la economía del cuidado siga como un asunto no público—desde la reflexión y la intervención–, las mujeres seguiremos relegadas al hogar (al escenario privado de la vida), o al cansancio extremo (triple jornada) para sostener la reproducción de la fuerza laboral que sostiene el mercado, los sistemas políticos y culturales, y aún más cruel sin la misma posibilidad—en tiempo—para hacer parte de las decisiones sobre el curso de nuestras sociedades.

1. https://oemcolombia.com/datos-oem-2018/

2. https://oemcolombia.com/wp-content/uploads/2020/07/Bolet%C3%ADn-5-OEM.pdf

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