La crisis ocasionada por el COVID-19, ha tenido fuertes impactos sobre la economía y el desarrollo social, generando pérdidas de empleo (en 2020 habría 11,6 millones de desocupados más que en 2019) y reduciendo los ingresos de las personas y los hogares; en especial de la población informal y a las mujeres dada las condiciones de precariedad y la carga del trabajo doméstico y de cuidados (1). Estas afectaciones negativas han enfrentado a las personas a un panorama de incertidumbre que implicó tomar decisiones financieras que aseguraran condiciones de vida digna. Para muchos hogares esto implicó el agotamiento de ahorros, la venta de activos, y la suspensión de otras prácticas financieras de previsión para enfrentar la crisis.

El presente boletín busca visibilizar las dimensiones sociales y económicas que han sido impactadas durante la crisis en relación con el ahorro; al tiempo que se expone a éste como una estrategia que permite hacer frente al panorama de incertidumbre e inestabilidad actual. Esto sin dejar de lado el rol fundamental que tienen las instituciones y el Estado en la superación de la crisis y la garantía de derechos

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