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El OEM continúa ampliando su incidencia en la región del Pacífico: No podemos permanecer indiferentes ante la situación de violencia que azota a la región

El observatorio comienza su objetivo de ampliar su incidencia política en el Pacífico a través de su trabajo con organizaciones sociales y comunitarias. En este caso, empieza con la Fundación ACPO y Alianza por la Solidaridad que trabajan en el Pacífico vallecaucano, caucano y nariñense con líderes y líderesas sociales.

De acuerdo a la recopilación de datos de diversas organizaciones sociales y comunitarias del Pacífico desde inicios de la pandemia, en marzo del 2020, se ha recrudecido la violencia. Entre sus formas predominantes, se resalta el desplazamiento forzado, la discriminación racial y los feminicidios. El grueso de estas formas de violencia, en buena medida, han venido impulsadas por la reorganización del paramilitarismo y las disputas territoriales entre los distintos ejércitos privados de las mafias que luchan por el control y el poder locales. Todo ello es producto, de algún modo, de la ausencia estatal y de la debilidad de sus instituciones a la hora de ejercer la autoridad política sobre dichos territorios.

De ahí surge el interés del OEM (Observatorio de Equidad para las Mujeres) por enfocar buena parte de su trabajo en la región del Pacífico.  Sin embargo, a causa de las características mismas de las dinámicas de los actores sociales y políticos del territorio, la incidencia política no se puede llevar a cabo únicamente por medio del fortalecimiento de la institucionalidad, sino también a partir del fortalecimiento y la interlocución con las organizaciones sociales y comunitarias.  Con esa intención de ampliar la incidencia política a través del trabajo con las organizaciones sociales del Pacífico, el observatorio comienza lo que se podría llamar una etapa de exploración y acercamiento a fundaciones y organizaciones del territorio. Una de las más importantes en este momento es la relación con ACPO (Acción Cultural Popular) y Alianza por la Solidaridad.

La Fundación tiene como legado fundacional la famosa experiencia de Radio Sutatenza en 1947. De este modo surge el norte de su trabajo, es decir, su foco en las áreas de la educación y la comunicación en el contexto rural. Su trabajo actual en la región del Pacífico se centra en el proyecto Comunicar y Defender la Paz: Defendiendo a nuestros defensores, el cual busca hacerle frente a la estigmatización de las lideresas y líderes sociales, así como denunciar las vulneraciones a los derechos humanos en estas zonas del país. Vale la pena resaltar que buena parte de las personas involucradas en el proyecto son lideresas y una buena porción de las amenazas y vulneraciones a los derechos ha sido contra ellas. Las organizaciones que hacen parte de este proyecto son: AMUL (Asociación de Mujeres Líderes de Tumaco), ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos), PCN (Proceso de Comunidades Negras), ACONC (Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca). El observatorio decide apoyar este proyecto a partir de tres acciones concretas: En primer lugar, asesorar las rutas de protección a líderes y lideresas sociales; un foro virtual en el que entren en diálogo académicos y lideresas con el fin de analizar la situación de violencia que azota a la región, así como identificar posibles derroteros de acción; por último, el fortalecimiento de herramientas escriturales a partir de dos talleres sobre técnicas de escritura, periodismo y comunicación popular. El observatorio espera que este sea el inicio de una relación de trabajo más estrecha a futuro y que contribuya a la misión de transformar la vida de las mujeres de la región.

Fuente foto: https://colombiaplural.com/wp-content/uploads/2018/02/COL9-09-21-09-225.jpg

El OEM continúa ampliando su incidencia en la región del Pacífico: No podemos permanecer indiferentes ante la situación de violencia que azota a la región2021-02-27T10:09:27-05:00

Fortalecer las capacidades de las organizaciones de base para intervenir el Valle del Cauca desde una perspectiva de género

El pasado 18 de enero del 2021 el Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM) y el programa de Comunicación de la Universidad Icesi firmó una alianza con la Fundación Alvaralice para llevar a cabo procesos de formación a organizaciones de base en Santiago de Cali. Estos procesos tienen como fin fortalecer las capacidades en las organizaciones de base y diversos actores para incorporar la perspectiva de género en su quehacer. Para ello, se espera impulsar la creación de contenidos transmedia. De este modo, los materiales podrán ser replicables por cualquier organización que desee fortalecer la incorporación de la perspectiva de
género en su accionar.

La Fundación Alvaralice se ha destacado por la creación de alianzas público-privadas. A partir de estas genera la movilización de recursos públicos, privados e internacionales para apoyar y dinamizar proyectos de impacto regional y nacional orientados a mejorar las condiciones de vida de las comunidades. El enfoque particular de la fundación es la construcción de paz como herramienta clave para la inclusión social. La Universidad Icesi desde sus procesos formativos y los procesos de Educación Continua hace una apuesta de transformación social desde la pedagogía. En cuanto al OEM desde su línea de formación e incidencia en lo político trabaja por formar y fortalecer procesos públicos y comunitarios para implementar apuestas de desarrollo desde la justicia y la equidad. En adición, el programa de Comunicación de la Universidad Icesi promueve la formación de comunicadores y comunicadoras, productos audiovisuales y de transmedia críticos, especialmente en la incorporación de la perspectiva de género en su quehacer y en campo de los medios de comunicación.

Así, nace la alianza entre la Fundación Alvaralice, el Observatorio de Equidad de las Mujeres y el programa de Comunicación de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Icesi. Esta cobra vida a partir de los intereses comunes por la construcción de sociedades más incluyentes y equitativas, así como la visión y los ejes de trabajo comunes entre las distintas partes. El convenio busca fortalecer la articulación de esfuerzos que apunten a la generación de recursos pedagógicos y audiovisuales, los cuales conduzcan a la transversalización de la perspectiva de género desde diferentes sectores de la sociedad. Asimismo, reconociendo los procesos previos que la Fundación Alvaralice ha adelantado sobre el  tema en proyectos como Colombianas.org una biografía colectiva, esta
alianza también espera articularlos en la creación de un ciclo de formación. Este último, no solo busca poner de presente la importancia de pensar de forma crítica el género, sino que también espera articular las dinámicas académicas con ejercicios prácticos que privilegien las narrativas y las experiencias situadas.

Finalmente, desde el Observatorio para la Equidad de las Mujeres creemos en la importancia de visibilizar las experiencias y procesos colectivos de las mujeres colombianas y organizaciones que trabajan por la equidad de género, así como es importante resaltar los esfuerzos que buscan desmitificar los estereotipos de género presentes en nuestra sociedad. Por esta razón, esta alianza busca generar espacios y contenidos replicables que logren impactar diferentes sectores de la sociedad y los territorios por medio de herramientas que permitan adelantar procesos de intervención e incidencia que se tejen tanto desde los sectores privados o públicos como desde lo comunitario.

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Fortalecer las capacidades de las organizaciones de base para intervenir el Valle del Cauca desde una perspectiva de género2021-02-09T16:44:57-05:00

COMUNICADO DE SOLIDARIDAD

El Observatorio para la Equidad de las Mujeres rechaza y condena el feminicidio y rastros de tortura sobre el cuerpo de la menor de edad

Maira Alejandra Orobio Solís

Una vez más el Estado le falla a las mujeres y niñas colombianas. La muerte de Maira Alejandra Orobio Solís no es un caso aislado ni un infortunio del destino, sino la manifestación de un problema estructural. En lo poco corrido del año se estiman un total de 16 feminicidios, de los cuales se reportaron 13 durante las primeras dos semanas de enero, es decir, casi una muerte diaria. De acuerdo al Observatorio de Feminicidios de Colombia, del 16 de marzo, inicios de la cuarentena, al 30 de agosto se cometieron 243 feminicidios. ¿Cuáles son las medidas preventivas que se están tomando en torno a esta situación? ¿Qué está haciendo el Estado colombiano para disminuir estas cifras a cero?

En efecto, cuando afirmamos que estas muertes son producto de un problema estructural nos referimos a que hay unos grandes poderes que producen y reproducen unas relaciones sociales de género fundamentadas en la dominación de los varones sobre las mujeres. De ahí surgen los privilegios masculinos. No obstante, dichos privilegios se reproducen a una escala mucho más fina. Esta opera de manera subrepticia, con una sutileza tal que pareciese como si se ejecutara de forma independiente de los grandes poderes e instituciones. Claramente, vale la pena enfatizarlo, semejante ruptura es una mera ilusión.

No obstante, no debemos olvidar que como sociedades hacemos cambios socioculturales a través de las distintas rupturas históricas que las fuerzas sociales expresan. En ese sentido, el contrato heterosexual y cisgénero también ha sido puesto en revisión desde distintos activismos feministas y LGBTI. En dicha tarea han denunciando reiteradamente las múltiples violencias físicas y psicológicas que tienen que vivir por un mundo que promueve una mirada binaria de la sexualidad y los cuerpos, lo que implica vivir en el rechazo, la vergüenza, la violencia y la deshumanización. Así, el asesinato de Juliana Giraldo nos muestra las fallas institucionales, transversales e históricas; nos ejemplifica el peso de las falencias institucionales sobre la vida de las personas. Asimismo, como sociedad no nos basta con quitar una vida injustamente sino que nos resulta necesario también romper con su memoria al no nombrar y respetar su identidad de género. En consecuencia, irrespetamos el dolor de todas y todos aquellos que la amaban.

Ahora bien, hay otro factor a tener en cuenta cuando hablamos de la muerte, ya que esta habita un régimen de poder de naturaleza distinta al resto de las violencias. Las violencias contra las mujeres en general dilucidan el poder que posee el varón sobre el cuerpo y la vida femenina. Es decir, hay un control que es ejercido sutilmente, desde los detalles de lo cotidiano, por el hombre sobre la mujer.

Cuando el poder del varón es ejercido hasta tal punto que produce la muerte de la mujer, este poder entra en el reino del necropoder. En otras palabras, el poder ya no busca la administración de la vida y los cuerpos femeninos, sino su negativa, esto es, su eliminación. Lo alarmante y desgarrador de dicha situación para nosotras es que semejante ejercicio de poder resulta irreversible. Un cuerpo inerte no puede pelear en contra de o defenderse de su opresor. La vida de Maira Alejandra Orobio Solís, como la de tantas mujeres y niñas colombianas, no podrá volver a levantar su voz contra su ag resor. Por ello, exigimos a la institucionalidad y a las autoridades competentes que demuestren categóricamente su compromiso en el desarrollo de las acciones judiciales oportunas y eficientes que permitan actuar en derecho y proveer justicia a la familia de Maira y al pueblo guapireño.

Como Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), en alianza con la Fundación WWB Colombia y la Universidad Icesi, manifestamos nuestra profunda tristeza, rechazo e indignación al feminicidio contra la menor Maira Alejandra Orobio Solís de Guapi Cauca, quien fue brutalmente torturada y violentada sexualmente. Asimismo, rechazamos los 13 feminicidios ocurridos este inicio de año. Es lamentable tener que llenar de cifras sobre violencia nuestras investigaciones e informes. Por eso, acompañamos a todas las redes familiares y amistades de todas las que ya no están, honramos sus vidas y deseamos fielmente que la violencia contra las mujeres pare inmediatamente. Hacemos un llamado a trascender la indignación y a buscar las estrategias y medidas preventivas concretas en contra de los diferentes tipos de violencia que hoy sufren las mujeres y las niñas de la región.

Como Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), en alianza con la Fundación WWB Colombia y la Universidad Icesi, manifestamos nuestra profunda tristeza, rechazo e indignación al feminicidio contra la menor Maira Alejandra Orobio Solís de Guapi Cauca, quien fue brutalmente torturada y violentada sexualmente. Asimismo, rechazamos los 13 feminicidios ocurridos este inicio de año. Es lamentable tener que llenar de cifras sobre violencia nuestras investigaciones e informes. Por eso, acompañamos a todas las redes familiares y amistades de todas las que ya no están, honramos sus vidas y deseamos fielmente que la violencia contra las mujeres pare inmediatamente. Hacemos un llamado a trascender la indignación y a buscar las estrategias y medidas preventivas concretas en contra de los diferentes tipos de violencia que hoy sufren las mujeres y las niñas de la región.

Equipo equidad en lo rural, OEM.
Santiago de Cali, enero 27 de 2021.

COMUNICADO DE SOLIDARIDAD2021-02-02T18:33:24-05:00

Boletín #9 Ahorro y COVID-19

La crisis ocasionada por el COVID-19, ha tenido fuertes impactos sobre la economía y el desarrollo social, generando pérdidas de empleo (en 2020 habría 11,6 millones de desocupados más que en 2019) y reduciendo los ingresos de las personas y los hogares; en especial de la población informal y a las mujeres dada las condiciones de precariedad y la carga del trabajo doméstico y de cuidados (1). Estas afectaciones negativas han enfrentado a las personas a un panorama de incertidumbre que implicó tomar decisiones financieras que aseguraran condiciones de vida digna. Para muchos hogares esto implicó el agotamiento de ahorros, la venta de activos, y la suspensión de otras prácticas financieras de previsión para enfrentar la crisis.

El presente boletín busca visibilizar las dimensiones sociales y económicas que han sido impactadas durante la crisis en relación con el ahorro; al tiempo que se expone a éste como una estrategia que permite hacer frente al panorama de incertidumbre e inestabilidad actual. Esto sin dejar de lado el rol fundamental que tienen las instituciones y el Estado en la superación de la crisis y la garantía de derechos

Descarga aquí el boletín

Boletín #9 Ahorro y COVID-192020-12-21T14:29:56-05:00

Las mujeres afro son las más violentadas en el Valle del Cauca

Según nuestra medición OEM en el 2019 las mujeres que se autorreconocen como afrodescendientes son las más violentadas. En este sentido, esto sugiere el sentido de propiedad y, de paso, de cosificación que las parejas sienten sobre las mujeres.

Las mujeres afro son las más violentadas en el Valle del Cauca2020-12-01T15:31:35-05:00

¿En guerra nadie gana, todos perdemos igual? A la memoria de Juliana Giraldo

Las instituciones pesan. En estas pesan las personas, los procesos, los saberes que las sustentan. Los hechos presentados en Colombia en los últimos meses nos demuestran la enorme distancia que existe entre lo ideal y lo real. El Estado de acuerdo a algunas teorías políticas modernas surgió como un acuerdo entre individuos para poner orden  a la amenaza constante del caos y la autodestrucción. Dicho de otro modo, el individuo es para su prójimo un peligro. Por ello, con el fin de contrarrestar la amenaza que representa una persona para la otra, todas ellas optaron por un pacto que consistía en no usar la violencia directamente la una contra la otra. Esta última podría ser ejercida legítimamente por aquella institución que hoy llamamos Estado. Así, tenemos como resultado final que el Estado tiene como función primaria proteger a sus habitantes de amenazas externas e internas por medio de sus fuerzas armadas (policía y ejército). Ellos están al servicio de la ciudadanía y de la protección de la vida misma. Sin embargo, la brecha de esta función ideal y la realidad en Colombia es abrumadora.

Los datos son devastadores. De acuerdo con El Espectador, entre el 2017 y 2019 han muerto 639 personas en manos de la policía en todo el territorio nacional. Durante los últimos meses los nombres de Dilian Cruz, Javier Ordoñez, la niña Embera de 11 años abusada sexualmente por siete militares son evidencias claras y dicientes sobre las fallas institucionales. Para poner un ejemplo más próximo, según el medio de comunicación Pulzo, durante el mes de abril de este año, en pleno confinamiento, en Cali una mujer fue abusada sexualmente en un CAI muy cercano a las instalaciones de nuestro Observatorio. En el conflicto armado, de acuerdo al Centro de Memoria Histórica, en nuestro país se han presentado 15.738 víctimas de violencia sexual; 117.719 asesinatos selectivos, 24.447 masacres, 8.118 desapariciones. Por otro lado, según datos de Colombia Diversa, entre 1993 al 2020 se han presentado 2.013 víctimas de casos de homicidios, amenazas y violencia policial contra la comunidad LGTBIQ. Hoy deseamos ponerle un nombre a estas cifras que logran evidenciar el carácter sistémico de estas fallas: Juliana Giraldo es una historia que nos permite ubicar una identidad, una historia, un nombre y unos dolores particulares que evidencian, junto con estas cifras, la urgencia de la transformación de nuestras instituciones y de nuestras formas más arraigadas de entender el mundo.

Otro acuerdo, o contrato social, histórico y sistemático que ha estructurado una forma homogénea de ver y vivir el mundo recae en una lógica clasificatoria de corte binario. Es decir,  la idea de que la realidad social solo puede ser organizada y valorada a partir de las categorías blanco-negro, masculino-femenino. Lógica clasificatoria impuesta bajo la mirada dominante de una supremacía blanca y heterosexual. Así, todo aquello que se atreve a existir por fuera de dicho marco social o cualquier intento por revertirlo es anulado por las instituciones. Sin embargo, esta pugna no solamente ocurre a nivel institucional, sino también subrepticiamente en nuestras interacciones más cotidianas. Todo esto con el fin de reforzar los acuerdos de lo que supuestamente la vida debería ser.

No obstante, no debemos olvidar que como sociedades hacemos cambios socioculturales a través de las distintas rupturas históricas que las fuerzas sociales expresan. En ese sentido, el contrato heterosexual y cisgénero también ha sido puesto en revisión desde distintos activismos feministas y LGBTI. En dicha tarea han denunciando reiteradamente las múltiples violencias físicas y psicológicas que tienen que vivir por un mundo que promueve una mirada binaria de la sexualidad y los cuerpos, lo que implica vivir en el rechazo, la vergüenza, la violencia y la deshumanización. Así, el asesinato de Juliana Giraldo nos muestra las fallas institucionales, transversales e históricas; nos ejemplifica el peso de las falencias institucionales sobre la vida de las personas. Asimismo, como sociedad no nos basta con quitar una vida injustamente sino que nos resulta necesario también romper con su memoria al no nombrar y respetar su identidad de género. En consecuencia, irrespetamos el dolor de todas y todos aquellos que la amaban.

Esta situación solo evidencia que las instituciones, para dirigir la vida social y política, siguen basándose en contratos obsoletos sin ponerlos en cuestión. De igual forma, no podemos olvidar que son estas las que cuentan con el peso histórico del poder, el uso de la violencia y la legitimidad. De ahí que se generen relaciones asimétricas entre quienes quieren transformar esos pactos sociales y las instituciones mismas. Por ello, estas formas de entender el mundo están destinadas a reconfigurarse en formas más dignas y justas de habitar la vida.

Desde el OEM trabajamos para generar cifras, cambiar instituciones y dignificar la vida de personas hacia mejores condiciones, materiales y simbólicas de vida, más equitativas y justas. Nuestras sociedades son cada vez más conscientes de las brechas que existen entre el ideal del Estado colombiano y su realidad. Asimismo, somos más conscientes de cómo las instituciones también recaen sobre las personas que las encarnan. Les transmiten formas de entender el mundo para poder hacer el ejercicio que les compete. Rita Segato, antropóloga feminista, en su artículo Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres, afirma que el uso de pedagogías de la crueldad sobre los individuos que encarnan las instituciones—adicionalmente en su formación para replicarlas—se fundamenta en convertir la vida en un objeto fácilmente despojable de dignidad. Así, la guerra y sus instituciones dentro de la ley o por fuera de ella nos muestran día a día la necesidad de transformar los acuerdos sociales que nos han regido en el pasado tanto a las instituciones como a los individuos, replantear formas más dignas, equitativas y pacíficas de vivir el mundo porque al mirar el ejercicio de la guerra o el uso de la violencia de cerca es claro que la guerra nos afecta a todos y todas. Sin embargo, es asimétrica y desigual: distribuye dolores y pérdidas de manera más sistemáticas y crueles en aquellos y aquellas que piensan y se ubican en el mundo por fuera de lo masculino/femenino, blanco y heterosexual.

Equipo OEM

Observatorio para la Equidad de las Mujeres

Santiago de Cali, 28 de septiembre de 2020.

¿En guerra nadie gana, todos perdemos igual? A la memoria de Juliana Giraldo2020-10-01T20:33:31-05:00

Estándares de protección de derechos humanos de las mujeres: herramientas necesarias para la defensa de su participación política

Uno de los elementos necesarios para alcanzar la equidad de género es la participación política.

Este documento nos muestra las diferentes decisiones que tribunales a través del mundo han tomado en relación a la violencia política que sufren las mujeres. Estas violencias han mutado a través del tiempo, desde la época en que las mujeres no tenían derecho a votar o participar en política, debido a los estereotipos que relegaban a la mujer al ámbito de lo privado y el hogar, hasta ahora.  Las mujeres todavía se enfrentan a retos colosales para acceder a cargos de participación política de manera equitativa. Desde la violencia simbólica ejercida por los medios de comunicación al juzgar a las mujeres por condiciones no relevantes para el ejercicio de estos cargos (como la apariencia física, vida sexual, entre otras), la presión para la renuncia a cargos, la quema de materiales electorales, el uso de la violencia sexual como intimidación a candidatas hasta el hecho de coartar a las mujeres para no votar o votar en contra de su voluntad, son solo algunos ejemplos de las violencias diferenciadas que las mujeres aun tenemos que vivir en el día a día.

En el documento también se encontrarán definiciones amplias de las distintas violencias que sufren las mujeres en general, no solo en la política, y los deberes específicos que los estados tienen con las mujeres, para prevenir y castigar los distintos hechos, basados en diversas decisiones de tribunales internacionales y latinoamericanos. Estas decisiones nos muestran como la justicia y el acceso a ella también pueden estar sesgadas por diversos estereotipos, así como precedentes claros de puede aplicarse la perspectiva de género, especialmente en casos de violencia sexual. Desde el OEM, lo consideramos una guía clave para seguir avanzando en la construcción de una justicia equitativa y una participación efectiva de las mujeres en el ámbito político, sin discriminación.

Estándares de protección de derechos humanos de las mujeres: herramientas necesarias para la defensa de su participación política2020-08-25T14:44:27-05:00

Rutas de atención a violencias basadas en género

Desde el inicio del confinamiento hemos asistido a un recrudecimiento de las violencias basadas en género. A la crisis sanitaria y económica se suma la crisis social que está afectando de manera desproporcionada a las mujeres, dejando a muchas sin recursos para su sobre vivencia y en mayor dependencia de otros que en muchos casos son sus propios maltratadores. Este escalamiento de la violencia tiene sus causas en relaciones históricas de poder patriarcal que hoy con la conjugación de estas crisis se hace más severa.

Teniendo en cuenta lo anterior, algunas instituciones del Estado han diseñado rutas de acción que permitan prevenir y actuar frente a estos hechos de violencia. Si conoces a alguna mujer, niña o adolescente que este sufriendo violencia o si tú misma estas sufriendo de estas violencias comunícate a estos números para recibir ayuda.

Rutas de atención a violencias basadas en género2020-08-25T12:37:57-05:00

Hombres sin etiquetas, una mirada a las nuevas masculinidades

Aunque la idea de que un hombre debe ser fuerte y poco expresivo sigue vigente en la sociedad en general, hoy, algunos hombres buscan maneras distintas de expresar y ejercer su masculinidad dejando atrás estereotipos.

La noción de masculinidad que predomina aún es “un conjunto de ideas construidas e impuestas, que inciden en los comportamientos, en las prácticas y en las formas de relacionarse de los hombres”, opina Gustavo Calle Quintero, promotor de masculinidades no violentas de la Secretaría de Mujer, Equidad y Género del Valle.

Este tipo de masculinidad no solo ha generado presión en los hombres por tener que alcanzarla, sino que también perpetúa la desigualdad entre varones y mujeres.

Raúl Félix Tovar, psicólogo y director de la ‘Corporación viviendo’, expresa que la idea del varón que debe hacer valer su hombría o que en una relación es él quien debe llevar “los pantalones” “hace que, infortunadamente, se llegue a la violencia contra la mujer. Y los feminicidios, me atrevo a decir, tienen que ver con esta figura”, expresa Tovar.

Por eso hoy, acota Nancy Faride Arias, subsecretaria de Equidad de Género se debe hablar de “masculinidades diversas, porque no es una sola, existen múltiples y diferentes expresiones de masculinidades”.

Los hombres les apuestan cada vez más a masculinidades diversas que generen un espacio más equitativo. Desde la forma en que se visten y se muestran, hasta sus comportamientos y los roles que asumen en la sociedad.

Las masculinidades y sus expresiones

En sus fotos de redes sociales, se ve a Andrés Fuelantala Medina vistiendo faldas, tacones y blusas cortas porque lo hacen sentir más lindo. También se puede leer en su perfil :“luchando contra la masculinidad tóxica”, seguido de “No soy gay”. “Puse estas frases para generar un choque, para que la gente se pregunte: ¿este chico por qué hace esto, si eso no es lo que esperamos que haga? A veces hay que molestar a la gente para que se ponga a pensar un poco”.

Esta relación de los hombres con las prendas de mujeres viene de tiempo atrás, siendo un ejemplo, la aristocracia del siglo XVIII, en la que los varones vestían tacones, pelucas voluminosas y maquillaje. Aún en países como Escocia, Irlanda y Grecia, los hombres usan faldas.

Por mucho tiempo reprimió su gusto hacia las prendas femeninas por su familia, por la sociedad y por el qué dirán, pero ahora está convencido de que no debe ceñirse a un modelo femenino o masculino. “Esta figura de la masculinidad dominante está tan enaltecida que nos dicen que debemos buscarla siempre, por eso es chocante cuando alguien busca lo contrario”.

Por su parte, Nicolás Colonia, estudiante de Comunicación Social y Periodismo, de la mano de la fotografía aprendió a conocer su cuerpo y sus emociones “siempre he hecho lo que he querido y no lo que debería hacer, entonces nunca me ha dado pena o miedo mostrar actitudes diferentes”, asegura. Las manos que tanto retrata las adorna con esmaltes que unta en sus uñas con ayuda de su madre.

Su recorrido artístico le permitió cambiar la forma en la que expresa el afecto hacia sus amigos hombres, pues, poco a poco, comenzó a mostrarles su fraternidad mediante abrazos. “Las primeras reacciones eran de rechazo, pero luego vieron que era una muestra de afecto”, comenta.

Sobre esto, Raúl Suárez Tarazona, psicólogo y líder de la escuela de formación de masculinidades ‘Mayra Barahona Rodríguez’ en jardines infantiles de Bogotá, recalca que los sentimientos son propios de los seres humanos y no solo de las mujeres como se suele decir a los hombres, a quienes “se les debe permitir expresar sentimientos más allá de la furia, la valentía y el riesgo, pues de lo contrario, pierden la posibilidad de ser empáticos”, expresa.

Las masculinidades, los oficios y profesiones

Alejandro Tovar estudió Diseño de Modas motivado por su sueño de hacer una marca masculina que fuera de fácil acceso y diferente. Sin embargo, los comentarios de extrañeza de sus amigos y conocidos no se hicieron esperar. “Yo era el prototipo de muchacho que jugaba fútbol y por eso me decían: ¡’¿en serio vas a estudiar Diseño de Modas?’!”

En la industria de la moda “se hizo minoría” que hombres heterosexuales estudien diseño de moda y está presente el estereotipo de que si no se es mujer o si el hombre no es gay, no tendrá las mismas aptitudes artísticas.

Si bien el número de graduados en carreras profesionales afines a las Bellas Artes casi se ha duplicado en los últimos diez años, según cifras del Dane en su ‘Compendio estadístico de la Educación Superior Colombiana’, aún son las mujeres quienes sobresalen en su escogencia.

“Fue muy difícil estudiar Diseño de Modas siendo heterosexual, me decían que solo había ingresado a la carrera para conocer mujeres, e incluso, en las prácticas, no me aceptaban en ningún lado, no porque no tuviera talento, sino por el simple hecho de ser hombre y no ser homosexual”.

Por su parte, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos estipula en su página web que los estereotipos de género como este “limitan la capacidad de hombres y mujeres para desarrollar sus facultades personales, realizar una carrera profesional y tomar decisiones acerca de sus vidas”.

Sebastián Sánchez también dejó atrás estereotipos. Desde que tiene uso de razón encontró en el orden y en la limpieza un gran gusto y al mudarse a Nueva York y ser consciente de las falencias en los servicios de limpieza en ‘La Gran Manzana’, acordó con su pareja que en su casa él se encargaría de las tareas del cuidado de hogar.

Pensando en emprender, una noche antes de irse a la cama decidió que montaría una empresa de Housekeeping (limpieza de casas). “Pensé en que era bueno limpiando, pero me preocupaban mucho los estereotipos, al ser hombre y latino. Aquí dicen: “nadie limpia como niña” o sea, nadie limpia como las latinas”.

La participación del hombre en el trabajo doméstico es todavía menor con respecto a la de la mujer. El Dane en La Gran Encuesta Integrada de Hogares mostró que en el periodo marzo-mayo de este año, 36.000 hombres ocuparon cargos de empleado doméstico frente a 388.000 mujeres.

Y a su vez, el Observatorio para la Equidad de las Mujeres de la Universidad Icesi, en su última encuesta del año pasado, reflejó que los hombres tenían una participación en las actividades del hogar 7 veces menor que las mujeres.

“Socialmente creemos que la mujer es la que cuida de la casa y de los hijos, pero la experiencia en mi casa y con mi empresa de limpieza ha demostrado que un hombre puede traer al hogar, igual o más amor que las mujeres”, dice Sánchez.

Las masculinidades, el cuidado y la estética

En la rutina diaria de Christian Marmolejo, artista y protagonista del musical teatral ‘Juan Caracol’, no puede faltar el maquillaje, a través del corrector, la base y el polvo y a veces las sombras y el delineador, reivindica su derecho a lucir bien y a sentirse más “lindo y sensual”.

Los hombres tienen cada vez más protagonismo en la industria cosmética. Marcas como Chanel, Givenchy, L’Oréal, han alzado la voz para decir que el maquillaje es democrático, sacando al mercado sus propias líneas masculinas. Entre los hombres más reconocidos del mundo del maquillaje se encuentran Jeffree Star y James Charles, que a través de Youtube han dado a conocer su talento, logrando tener su propia marca de maquillaje ‘Jeffree Star Cosmetics’ y convirtiéndose en el primer embajador masculino de ‘CoverGirl’, respectivamente.

El día en que Christian tomó la decisión de asistir a una reunión familiar maquillado, muchos murmuraron, pero hoy, gracias a su promesa de “ser y defender realmente quien es”, sus familiares han sido más conscientes de la existencia de la diversidad.

“Es aterrador que te estén obligando a reprimir lo que eres, la vida es muy corta como para vivir una que no te corresponde, solo cuando los hombres y las mujeres podamos actuar libremente, se abrirá el espectro de pensamiento que tenemos frente a las cosas”.

Otro de los temas que no suele asociarse con lo masculino es el cuidado y la preocupación por la presentación personal, pero como lo dice Carlos Charria Holguín, diseñador de la comunicación gráfica, “el cuidado es un tema de todos, eso no te quita testosterona”.

“Mis amigos pensaban que iba a volverme homosexual solo por cuidarme, pero a mí no me importaba. A veces, cuando ellos me llamaban para jugar fútbol, les decía que no podía porque estaba en mi rutina haciéndome una mascarilla”.

En las mañanas lava su cara con jabón de carbón, luego, entra a la ducha donde usa dos tipos de acondicionador y cuando termina su baño, la crema corporal, el bloqueador y la crema de peinar para su cabello y sus cejas, no pueden faltar.

La industria del cuidado masculino, aunque no es muy fuerte en Colombia, cifras de Euromonitor International apuntan que en nuestro país habrá un crecimiento del 3,6 % durante el próximo año, alcanzando ventas por US$1779 millones.

El Valle frente a la masculinidad

La Subsecretaría de Equidad de Género de Cali, enfocándose en las masculinidades no violentas y no tradicionales, lleva procesos educativos con escuelas de formación en las que se reflexiona sobre cómo se vive cotidianamente el ser hombre. Además, ha trabajado con una empresa de taxis de la ciudad en la formación en equidad de género a 350 taxistas.

Otra de las iniciativas que se puede encontrar en el departamento, es el ‘Círculo de hombres de Cali’, un espacio donde se reúnen varones de todas las edades para conversar. “Básicamente hablamos de nosotros mismos, e intercambiamos alternativas de distintas formas de construir la masculinidad desde todos los ámbitos de la vida que nos permitan crecer como seres humanos”, dice Gustavo Calle Quintero, fundador del grupo.

Por su parte, la Secretaría de Mujer, Equidad de Género y Diversidad Sexual del Departamento, desarrolló un ciclo de conferencias virtuales bajo el nombre de ‘Y para vos, ¿qué es la masculinidad? en el que se meditó sobre las paternidades afectivas y cuidadoras.

“Ni machitos violentos ni princesas indefensas”

Raúl Suárez Tarazona, además de ser psicólogo con especialización en Ciencia Política y en Gestión Pública, es el líder y promotor de la escuela de formación de masculinidades ‘Mayra Barahona Rodríguez’, en jardines infantiles de Bogotá. Hace 10 años que trabaja en centros educativos y 15, tratando temas de masculinidades.

¿Cómo educar a un niño para que este crezca bajo una masculinidad positiva?

Lo primero que debemos educarnos somos los papás y las mamás en corresponsabilidad con la sociedad y con la familia. De ahí, educarlos en el reconocimiento de los derechos humanos y en el respeto, decirles que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos para que así, los niños no se conviertan en machitos violentos, ni las niñas en princesas indefensas.

Y lo más importante, educarlos con el ejemplo. Si ellos ven que en su familia hay lugar para el diálogo, que el papá y la mamá cocinan, lavan platos, son respetuosos, crearemos un modelo de relaciones más sanas y menos tóxicas.

¿Qué pueden hacer los padres y las madres desde la crianza para dar un mejor ejemplo?

No seguir construyendo relaciones basadas en papás distantes, poco afectuosos, proveedores solo en lo económico. A los niños y a las niñas se les debe mostrar que tanto hombres como mujeres pueden llevar a cabo los asuntos domésticos y de crianza.

¿Qué actividades o cosas puntuales pueden hacer los padres con sus hijos?

Permitir que los niños jueguen con distintos juguetes y no restringir las actividades de los niños por género, sino, de acuerdo a sus intereses. Permítele a la niña jugar fútbol y al niño bailar ballet, si así es que quieren.

También, incentivar la participación en las labores de la casa, que el niño ayude en la cocina, que ayude a barrer, permitirle además la expresión de los sentimientos, la posibilidad de ser empáticos, de expresar afecto y ternura.

Generar conversaciones sobre los sucesos de actualidad también es importante, por ejemplo, las violaciones a menores que han estado ocurriendo últimamente, claramente haciéndolo en unos términos apropiados. Así, se les enseña a los niños, el respeto hacia la mujer y el respeto sobre el cuerpo de ellas. Debemos enseñarles a los niños y a las niñas a construir paz y democracia y lo hacemos generando diálogo.

 

Fuente: https://www.elpais.com.co/cultura/hombres-sin-etiquetas-una-mirada-a-las-nuevas-masculinidades.html

Hombres sin etiquetas, una mirada a las nuevas masculinidades2020-07-30T16:40:17-05:00
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