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¡La gravedad del Estado colombiano!

¡La gravedad del Estado colombiano![1]

Hoy, la gravedad y el peso histórico y sistemático de las instituciones muestran un uso ilegítimo sobre las, les y los colombianos. Desde el pasado 28 de abril, las personas que habitamos el territorio de Colombia hemos evidenciado las consecuencias de las condiciones inequitativas y desiguales en nuestro país, además de la evidente desconexión entre las realidades de las personas que habitamos este país y las decisiones de quienes afirman representar estas necesidades. La versión más cruel de estas brechas se evidencia en el uso indiscriminado del monopolio de la violencia —otorgado a la Policía y las Fuerzas Armadas por las, les y los ciudadanos— contra la misma ciudadanía que tienen por objeto proteger. Hoy, desde el Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), repudiamos los 1181 casos de violencia policial, 92 víctimas de abuso de la fuerza, y las 672 detenciones arbitrarias[2]. Hoy conmemoramos la memoria y firmeza de las 37 personas asesinadas, las 216 víctimas de violencia física, las 10 víctimas de violencia sexual y las 12 víctimas de agresiones a los ojos desde el 28 de abril hasta el día de hoy[3].

Las funciones del Estado colombiano incluyen los deberes de garantizar las condiciones de vida digna, el buen vivir y el bien-estar de las personas que habitan su territorio (capacidad); usar el monopolio del uso de la violencia para la protección de estos habitantes (autoridad), y representar a la ciudadanía a través de estas instituciones (legitimidad)[4]. Hoy, Colombia muestra unas enormes deficiencias en todas sus funciones. Además, si las analizamos desde una perspectiva de género, estas deficiencias se profundizan y recrudecen. Por mencionar algunos datos, en el primer mes del 2021, la tasa de desempleo nacional fue de 17,3%, y en las ciudades y áreas metropolitanas fue de 19,5%[5]. En comparación con el 2020, la tasa nacional de desempleo aumentó 4,3 puntos porcentuales, y en las ciudades y áreas metropolitanas, 6,6 puntos porcentuales. Esto afecta más a las mujeres en Colombia: por cada 12 hombres desempleados, hay 21 mujeres desempleadas en el 2021. Según las mediciones del OEM, en el 2019, de cada 100 mujeres en Cali, solo 11 tenían un empleo formal, 27 se dedicaban exclusivamente al trabajo de cuidado y doméstico (sin remuneración), 21 estaban desempleadas y solo 4 estaban pensionadas. Adicionalmente, las mujeres del Valle del Cauca realizan siete veces más trabajo de cuidado que sus pares hombres[6]. En cuanto a la comunidad LGTBIQ+ en Colombia, en el 2020 sufrió 388 casos de violencias tipificadas como psicológica (154), física (58) y sexual (26). 37 de estos casos, reportó la Defensoría del Pueblo, se dieron “en razón al ejercicio de liderazgo y defensa de los derechos humanos”. Además, de estos, 36 corresponden a violencia por parte de la Policía Nacional[7].

El Estado colombiano falla en sus funciones de capacidad, legitimidad y autoridad, y falla aún más en reconocer el carácter desigual de nuestras realidades. El espacio público, como campo y como escenario arquitectónico, sigue siendo asumido como un escenario que refuerza la dominación masculina, blanca, heterosexual y burgués, donde se penaliza de manera desigual la vinculación de la mujeres y la comunidad LGTBIQ+. “¡Hágale lo que quiera!” fue la frase pronunciada por un agente del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) hacia un compañero en un video captado en el marco del Paro Nacional 2021, refiriéndose a una mujer detenida. El cuerpo de las mujeres se ha tratado como un territorio de guerra de manera histórica y sistemática.

Las mujeres se enfrentan a riesgos diferenciados en comparación a los hombres al ejercer el derecho constitucional a la protesta (art. 37 de la Constitución Política de Colombia). En la cotidianidad, las mujeres no tenemos las mismas condiciones de acceso al espacio público que los hombres. Según cifras del 2019 del OEM, en el Valle del Cauca, el 58% de las mujeres dijeron sentirse inseguras en calles distintas a las de su barrio, un 42% en el centro de la ciudad y un 41,2% en el transporte público, entre otros sitios. Esta inseguridad se debe a que históricamente las mujeres han sido asignadas a los espacios privados de la vida como el hogar (división sexual del trabajo), y, estructuralmente, el reto a esta asignación permite que el acoso y la violencia sucedan. Quienes ponemos en cuestión el pacto histórico del escenario público como burgués, blanco, heterosexual y masculino, experimentamos de manera diferenciada vulneraciones y riesgos en el ejercicio de nuestros derechos humanos, sociales, económicos y políticos.

Estas condiciones desiguales en Colombia son históricas y trascienden la situación que estamos atravesando; sin embargo, el Paro Nacional las amplifica. La cifra de mujeres víctimas de violencia sexual en el conflicto armado es de 26 534 mujeres, según la Unidad para las Victimas. El común denominador de esta cifra es que los distintos actores de la guerra (guerrillas, paramilitares o  fuerzas legítimas del Estado) decidieron abusar de los cuerpos de las mujeres para imponer terror y poderío sobre un territorio o población. La sexualización del cuerpo de las mujeres es un continum en los escenarios de confrontación política. Hasta la fecha, en el marco del Paro Nacional, hay 10 víctimas de violencia sexual por parte del Estado. Estos hechos dejan un sinsabor debido a la manera en que se sigue ejerciendo violencia de forma desmedida, violando los derechos fundamentales de las mujeres y replicando por medio de sus instituciones y sus representantes el mensaje de que los cuerpos de las mujeres son territorios válidos para la guerra y la intimidación.

Por ende, es imperativa una reforma estructural de nuestras instituciones, especialmente de las Fuerzas Armadas. Rita Segato nos habla de la importancia de desvirtuar la pedagogía de las cosas o de la crueldad[8]. Las Fuerzas Armadas Colombianas, y el Estado colombiano en su totalidad, deben desmontar el pacto masculinizado de objetivizar la vida a partir de argumentos que categorizan a un otro —sin importar su ubicación en el sistema sexo-género— como un objeto inerte al que se le puede arrebartar la vida. Este despojo se legitima en unas posturas moralizadoras encarnadas en la categoría de vándalos, o en la frase emitida por el agente de ESMAD contra la mujer: “Usted [mujer] no debe estar acá [espacio público]”[9]. Esta pedagogía de las cosas se encarna también en políticas que fomentan la inequidad y la ampliación de las desigualdades (reforma tributaria, reforma al sistema de salud, reforma pensional, entre otras). Las instituciones, dentro del Estado o fuera de él, debemos propender por poner en el centro de nuestro accionar apuestas y acciones que promuevan una vida para todas, todes y todos que merezca ser vivida, apostándole al buen vivir y al bien-estar de nuestras sociedades. Desde el 28 de abril hasta hoy, Colombia grita que las vidas sean tratadas como tal. Cerramos este comunicado con el nombre de  las 37 personas que han perdido la vida en las manifestaciones del Paro Nacional[10].

Equipo OEM

7 de mayo de 2021

Nombre edad Departamento Ciudad Fecha Presunto Victimario
1 Jeisson García 13 Valle del Cauca Cali 28/04/21 ESMAD
2 Cristian Alexis Moncayo Machado S.I. Valle del Cauca Cali 28/04/21 ESMAD
3 Pol Stiven Sevillano Perea 18 Valle del Cauca Cali 28/04/21 Civil
4 Charlie Parra Banguera 22 Valle del Cauca Cali 28/04/21 ESMAD
5 Michel David Reyes Pérez S.I. Bogotá Bogotá 28/04/21 Civil
6 Brian Gabriel Rojas López S.I. Risaralda La Virginia 28/04/21 ESMAD
7 Marcelo Agredo Inchima 17 Valle del Cauca Cali 29/04/21 Policía
8 Miguel Ángel Pinto Molina 23 Valle del Cauca Cali 29/04/21 Policía
9 Dadimir Daza Correa S.I. Valle del Cauca Cali 29/04/21 ESMAD
10 Daniel Felipe Azcárate Falla 19 Valle del Cauca Cali 29/04/21 ESMAD
11 Einer Alexander Lasso Chará S.I. Valle del Cauca Cali 30/04/21 ESMAD
12 Maria Jovita Osorio S.I. Valle del Cauca Cali 30/04/21 ESMAD
13 Edwin Villa Escobar S.I. Valle del Cauca Cali 30/04/21 ESMAD
14 José Augusto Ortiz Cortés S.I. Valle del Cauca Cali 30/04/21 S.I.
15 Kevin Yair González Ramos S.I. Valle del Cauca Cali 30/04/21 S.I.
16 Jesús Flórez 86 Risaralda Pereira 30/04/21 ESMAD
17 Cap. Jesús Alberto Solano Beltrán 34 Cundinamarca Soacha 30/04/21 S.I.
18 Julia Navarrete S.I Valle del Cauca Cali 30/04/21 S.I.
19 Rosemberg Duglas S.I Valle del Cauca Cali 30/04/21 S.I.
20 Yeison Andrés Angulo Rodríguez 24 Valle del Cauca Cali 1/05/21 ESMAD
21 Santiago Andrés Murillo 19 Tolima Ibagué 1/05/21 Policía
22 Brayan Niño 20 Cundinamarca Madrid 1/05/21 Policía
23 Jefferson Alexis Marín Morales 33 Antioquia Madrid 1/05/21 S.I.
24 Santiago Moreno Moreno 23 Valle del Cauca Cali 1/05/21 S.I.
25 Yofri Cardona 20 Valle del Cauca Cali 1/05/21 S.I.
26 Jhonatan Arlex Quiñones 36 Valle del Cauca Cali 1/05/21 S.I.
27 N.N. Hombre en el Parque de Jovita sin identificación 35 aprox. Valle del Cauca Cali 1/05/21 S.I.
28 Kevin Antoni Agudelo Jiménez 22 Valle del Cauca Cali 3/05/21 ESMAD
29 Nicolás Guerrero 26 Valle del Cauca Cali 3/05/21 ESMAD
30 José Emilson Ambuila S.I. Valle del Cauca Cali 3/05/21 ESMAD
31 Cristian Arturo Hinojosa Murillo 26 Valle del Cauca Cali 3/05/21 S.I.
32 Harold Antonio Rodríguez S.I. Valle del Cauca Cali 3/05/21 S.I.
33 Juan Sebastian Moreno Castro S.I. Santander Floridablanca 3/05/21 ESMAD
34 Mauricio González Escobar 25 Valle del Cauca Cali 3/05/21 S.I.
35 N.N. barrio La Luna 26 Valle del Cauca Cali 3/05/21 S.I.
36 N.N. barrio La Luna S.I. Valle del Cauca Cali 3/05/21 S.I.
37 Wenceslao Solis S.I. Valle del Cauca Cali 3/05/21 S.I.
Descarga aquí el comunicado

Fuente: Indepaz, http://www.indepaz.org.co/victimas-de-violencia-homicida-en-el-marco-del-paro-nacional/.

[1] Este comunicado fue escrito por Salomé Arias-Arévalo e Isabella Camacho Claro. La edición editorial estuvo a cargo de Cristian Erazo, todos miembros del equipo OEM.

[2]Tomado de https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20210503-colombia-protestas-violencia-policial-duque

[3]Tomado de https://twitter.com/MutanteOrg/status/1390015992336719874/photo/1

[4] Tomado de http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0121-51672016000100004

[5]Tomado de https://www.elempleo.com/co/noticias/noticias-laborales/desempleo-en-colombia-aumento-en-enero-de-2021-6259#:~:text=En%20enero%20de%202021%20se,enero%20(13%25)%20de%202020.&text=La%20poblaci%C3%B3n%20ocupada%20en%20el,20%2C0%20millones%20de%20personas.

[6] Tomado de https://oemcolombia.com/boletin-03-violencia-en-las-mujeres-del-valle-del-cauca/

[7]Tomado de  https://www.defensoria.gov.co/es/nube/enlosmedios/9555/%C2%BFViven-o-sobreviven-Durante-2020-en-Colombia-ya-van-63-homicidios-contra-personas-LGBTI.htm

[8]Tomado de  https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/9517d5d3-4f92-4790-ad46-81064bf00a62/pedagogias-de-la-crueldad

[9]Tomado de  https://www.elespectador.com/noticias/nacional/hagale-lo-que-quiera-las-denuncias-por-violencia-sexual-en-paro-nacional/

[10] Tomado de  http://www.indepaz.org.co/victimas-de-violencia-homicida-en-el-marco-del-paro-nacional/

¡La gravedad del Estado colombiano!2021-05-10T17:49:13-05:00

Carta a las mujeres colombianas y solicitud al gobierno nacional

Carta a las mujeres colombianas y solicitud al gobierno nacional[1]

Mujeres:

 

Ustedes nos han entregado todo. No tenemos como valorar lo que sus vidas han implicado para el bienestar de este país. Sus luchas han representado la diferencia entre la vida y la muerte para sus comunidades.

Sabemos que la situación actual del país es un motivo de gran preocupación para ustedes. No solo las reformas políticas pretenden perjudicar sus derechos a la salud, la alimentación y una vida digna, sino que esta lucha está cobrando las vidas de los más jóvenes, de sus hijas e hijos.

Las cifras muestran que las mujeres sufren más el desempleo, la pobreza, la inequidad y el abandono estatal. Las violencias contra las mujeres constituyen un flagelo que les impide tener una vida como ciudadanas plenas. Las afugias del día a día hacen que las mujeres y sus hijas e hijos sufran con desproporcionada crueldad la escasez y la miseria que ha sido reservada históricamente para los pueblos racializados y excluidos.

Las mujeres han sido golpeadas con mayor tenacidad por la crisis generada por la actual pandemia. Esto hace complemente improcedente plantear una reforma tributaria que no tiene perspectiva de género (tal y como se planteó la reforma recientemente retirada), así como cualquier política pública que no sea capaz de entender la posición diferenciada de las mujeres.

Por estas razones, hoy le pedimos al gobierno que incluya las voces de las mujeres en la conversación nacional y que la clase dirigente haga un esfuerzo —como nunca antes se ha hecho— para que las ideas de las mujeres sean escuchadas e incluidas en las políticas públicas. Desde distintos rincones del país, muchas mujeres nos han dado ejemplo de cómo salir del conflicto y superar el pensamiento guerrerista: por ejemplo, la Ruta Pacífica de las Mujeres, las Madres de Soacha, Siempre Vivas (Cauca), Mujeres de Inzá (Cauca), Mujeres Afrodescendientes por el Cuidado de la Vida y los Territorios Ancestrales (Suárez, Buenos Aires, Guachené, Santander de Quilichao, Puerto Tejada y Caloto en el norte del Cauca), Fuerza de Mujeres Wayuu, Colectivos Bordados por la Paz, Voces del Cuidado de Mujeres Rurales Colombianas, Mesa Intersectorial de Economía del Cuidado (Bogotá), etc.

Mujeres, sabemos que un país mejor para todas, todos y todes es posible.

Equipo OEM

[1] Esta carta fue escrita por Ana María Agredo, Natalia Escobar y Sandra Balanta. La edición editorial a cargo de Cristian Erazo, todos miembros del equipo OEM.

Carta a las mujeres colombianas y solicitud al gobierno nacional2021-05-08T09:52:31-05:00

Boletín #6 OEM-Edición Especial con FWWB Colombia Género, cuidado y COVID-19

El presente boletín busca visibilizar las dimensiones sociales y económicas que han sido impactadas durante la crisis en relación con el ahorro; al tiempo que se expone a éste como una estrategia que permite hacer frente al panorama de incertidumbre e inestabilidad actual. Esto sin dejar de lado el rol fundamental que tienen las instituciones y el Estado en la superación de la crisis y la garantía de derechos.

Boletín #6 OEM-Edición Especial con FWWB Colombia Género, cuidado y COVID-192021-04-06T18:07:41-05:00

La justicia del tiempo: Este 8 de marzo conmemoramos el derecho de las mujeres a parar

En este 8 de marzo el OEM quiere, en primer lugar, conmemorar el uso del tiempo de las mujeres invertido en la economía de cuidado: lavar, planchar, cocinar, acariciar, escuchar, abrazar, regar, limpiar, barrer, mirar detenidamente, entre otras actividades invisibles y sin aporte para la economía tradicional. Estas labores asociadas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados—o a la economía del cuidado—han sostenido históricamente a nuestras sociedades permitiendo que nuestros sistemas políticos, económicos y culturales funcionen. De nuevo, las mujeres han hecho su aporte, invisible y menospreciado, para que la vida sea posible—para sobrevivir como especie—en medio de la incertidumbre en una pandemia, su aporte ha acarreado condiciones de sobreexplotación, cansancio, estrés y ansiedades por la no certeza del futuro, además por la mirada públicas e individual que asume estas labores como subsidiarias.

Antes de la covid-19 las mujeres también sostenían la vida. En la encuesta OEM para el 2019 encontramos que el 84% de las tareas asociadas a la economía de cuidado las realizan las mujeres1 , ellas realizaban 7 veces más estas labores que sus compañeros hombres. Las mujeres que estaban vinculadas el mercado laboral dedican el 79% de tiempo a su trabajo y a la economía de cuidado. Así, el ingreso de las mujeres al mercado laboral no implica una distribución de estas actividades. Además, las barreras para el ingreso de las mujeres al mercado persisten: en nuestra medición de este mismo año encontramos que de cada 100 mujeres encuestadas, 30 están desempleadas, 27 se dedican a la economía del cuidado, solo 11 tiene empleo formal y 4 están pensionadas. Las mujeres en el Valle del Cauca, antes de la pandemia, se hacían cargo del hogar, cumplían en sus trabajos y asumían las tareas de coordinación y logísticas para el mantenimiento del hogar—carga mental—, además asumían predominantemente el bienestar emocional de los miembros de sus familias—carga emocional–. Esta carga– laboral, de la economía del cuidado, mental y emocional- aumentó para las mujeres en la pandemia generada por la covid-19.

En efecto, las mujeres sostuvieron y sostienen la vida desde la aparición de la covid-19 en nuestra realidad. La medición OEM sobre trabajo doméstico y de cuidados en el marco del confinamiento preventivo2 mostró que este incrementó afectó principalmente a las mujeres: de cada 100 mujeres consultadas, 40 mencionó que su jornada había aumentado más de 3 horas diarias, en contrate con 15 hombres por cada 100 consultados, los cuales hacían referencia a este mismo incremento. Por ende, las mujeres tienen menos tiempo de ocio, de descanso, de disposición para participar en las decisiones colectivas que se toman en estas nuestras sociedades, menos tiempo para ellas.

En este 8M el OEM conmemora el derecho de las mujeres a parar. A parar en dos sentidos: a parar en términos de reconocer la sobrecarga de trabajo de las mujeres–desde la economía del cuidado y desde el mercado–, las mujeres vallecaucanas no se están enfrentado al teletrabajo, al cuidado de sus vidas y de sus familias en las mismas condiciones que los pares hombres. Esto debe ser reconocido por todas y todos: desde nuestra vida intima hasta en las acciones de políticas públicas de trabajo, de desarrollo económico y de cuidado. El segundo sentido del derecho a parar de las mujeres es su sentido político. El debate público nacional y local debe poner el tiempo como una unidad de medida para la justicia y la equidad en nuestros territorios, especialmente si pensamos en las condiciones de autonomía de las mujeres. ¿Cómo las mujeres vamos a movilizarnos, a participar, formarnos si, por la distribución de las tareas de la economía de cuidado, no tenemos estructuralmente el tiempo para esto? Mientras la economía del cuidado siga como un asunto no público—desde la reflexión y la intervención–, las mujeres seguiremos relegadas al hogar (al escenario privado de la vida), o al cansancio extremo (triple jornada) para sostener la reproducción de la fuerza laboral que sostiene el mercado, los sistemas políticos y culturales, y aún más cruel sin la misma posibilidad—en tiempo—para hacer parte de las decisiones sobre el curso de nuestras sociedades.

1. https://oemcolombia.com/datos-oem-2018/

2. https://oemcolombia.com/wp-content/uploads/2020/07/Bolet%C3%ADn-5-OEM.pdf

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La justicia del tiempo: Este 8 de marzo conmemoramos el derecho de las mujeres a parar2021-03-24T16:08:43-05:00

El OEM continúa ampliando su incidencia en la región del Pacífico: No podemos permanecer indiferentes ante la situación de violencia que azota a la región

El observatorio comienza su objetivo de ampliar su incidencia política en el Pacífico a través de su trabajo con organizaciones sociales y comunitarias. En este caso, empieza con la Fundación ACPO y Alianza por la Solidaridad que trabajan en el Pacífico vallecaucano, caucano y nariñense con líderes y líderesas sociales.

De acuerdo a la recopilación de datos de diversas organizaciones sociales y comunitarias del Pacífico desde inicios de la pandemia, en marzo del 2020, se ha recrudecido la violencia. Entre sus formas predominantes, se resalta el desplazamiento forzado, la discriminación racial y los feminicidios. El grueso de estas formas de violencia, en buena medida, han venido impulsadas por la reorganización del paramilitarismo y las disputas territoriales entre los distintos ejércitos privados de las mafias que luchan por el control y el poder locales. Todo ello es producto, de algún modo, de la ausencia estatal y de la debilidad de sus instituciones a la hora de ejercer la autoridad política sobre dichos territorios.

De ahí surge el interés del OEM (Observatorio de Equidad para las Mujeres) por enfocar buena parte de su trabajo en la región del Pacífico.  Sin embargo, a causa de las características mismas de las dinámicas de los actores sociales y políticos del territorio, la incidencia política no se puede llevar a cabo únicamente por medio del fortalecimiento de la institucionalidad, sino también a partir del fortalecimiento y la interlocución con las organizaciones sociales y comunitarias.  Con esa intención de ampliar la incidencia política a través del trabajo con las organizaciones sociales del Pacífico, el observatorio comienza lo que se podría llamar una etapa de exploración y acercamiento a fundaciones y organizaciones del territorio. Una de las más importantes en este momento es la relación con ACPO (Acción Cultural Popular) y Alianza por la Solidaridad.

La Fundación tiene como legado fundacional la famosa experiencia de Radio Sutatenza en 1947. De este modo surge el norte de su trabajo, es decir, su foco en las áreas de la educación y la comunicación en el contexto rural. Su trabajo actual en la región del Pacífico se centra en el proyecto Comunicar y Defender la Paz: Defendiendo a nuestros defensores, el cual busca hacerle frente a la estigmatización de las lideresas y líderes sociales, así como denunciar las vulneraciones a los derechos humanos en estas zonas del país. Vale la pena resaltar que buena parte de las personas involucradas en el proyecto son lideresas y una buena porción de las amenazas y vulneraciones a los derechos ha sido contra ellas. Las organizaciones que hacen parte de este proyecto son: AMUL (Asociación de Mujeres Líderes de Tumaco), ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos), PCN (Proceso de Comunidades Negras), ACONC (Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca). El observatorio decide apoyar este proyecto a partir de tres acciones concretas: En primer lugar, asesorar las rutas de protección a líderes y lideresas sociales; un foro virtual en el que entren en diálogo académicos y lideresas con el fin de analizar la situación de violencia que azota a la región, así como identificar posibles derroteros de acción; por último, el fortalecimiento de herramientas escriturales a partir de dos talleres sobre técnicas de escritura, periodismo y comunicación popular. El observatorio espera que este sea el inicio de una relación de trabajo más estrecha a futuro y que contribuya a la misión de transformar la vida de las mujeres de la región.

Fuente foto: https://colombiaplural.com/wp-content/uploads/2018/02/COL9-09-21-09-225.jpg

El OEM continúa ampliando su incidencia en la región del Pacífico: No podemos permanecer indiferentes ante la situación de violencia que azota a la región2021-02-27T10:09:27-05:00

Fortalecer las capacidades de las organizaciones de base para intervenir el Valle del Cauca desde una perspectiva de género

El pasado 18 de enero del 2021 el Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM) y el programa de Comunicación de la Universidad Icesi firmó una alianza con la Fundación Alvaralice para llevar a cabo procesos de formación a organizaciones de base en Santiago de Cali. Estos procesos tienen como fin fortalecer las capacidades en las organizaciones de base y diversos actores para incorporar la perspectiva de género en su quehacer. Para ello, se espera impulsar la creación de contenidos transmedia. De este modo, los materiales podrán ser replicables por cualquier organización que desee fortalecer la incorporación de la perspectiva de
género en su accionar.

La Fundación Alvaralice se ha destacado por la creación de alianzas público-privadas. A partir de estas genera la movilización de recursos públicos, privados e internacionales para apoyar y dinamizar proyectos de impacto regional y nacional orientados a mejorar las condiciones de vida de las comunidades. El enfoque particular de la fundación es la construcción de paz como herramienta clave para la inclusión social. La Universidad Icesi desde sus procesos formativos y los procesos de Educación Continua hace una apuesta de transformación social desde la pedagogía. En cuanto al OEM desde su línea de formación e incidencia en lo político trabaja por formar y fortalecer procesos públicos y comunitarios para implementar apuestas de desarrollo desde la justicia y la equidad. En adición, el programa de Comunicación de la Universidad Icesi promueve la formación de comunicadores y comunicadoras, productos audiovisuales y de transmedia críticos, especialmente en la incorporación de la perspectiva de género en su quehacer y en campo de los medios de comunicación.

Así, nace la alianza entre la Fundación Alvaralice, el Observatorio de Equidad de las Mujeres y el programa de Comunicación de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Icesi. Esta cobra vida a partir de los intereses comunes por la construcción de sociedades más incluyentes y equitativas, así como la visión y los ejes de trabajo comunes entre las distintas partes. El convenio busca fortalecer la articulación de esfuerzos que apunten a la generación de recursos pedagógicos y audiovisuales, los cuales conduzcan a la transversalización de la perspectiva de género desde diferentes sectores de la sociedad. Asimismo, reconociendo los procesos previos que la Fundación Alvaralice ha adelantado sobre el  tema en proyectos como Colombianas.org una biografía colectiva, esta
alianza también espera articularlos en la creación de un ciclo de formación. Este último, no solo busca poner de presente la importancia de pensar de forma crítica el género, sino que también espera articular las dinámicas académicas con ejercicios prácticos que privilegien las narrativas y las experiencias situadas.

Finalmente, desde el Observatorio para la Equidad de las Mujeres creemos en la importancia de visibilizar las experiencias y procesos colectivos de las mujeres colombianas y organizaciones que trabajan por la equidad de género, así como es importante resaltar los esfuerzos que buscan desmitificar los estereotipos de género presentes en nuestra sociedad. Por esta razón, esta alianza busca generar espacios y contenidos replicables que logren impactar diferentes sectores de la sociedad y los territorios por medio de herramientas que permitan adelantar procesos de intervención e incidencia que se tejen tanto desde los sectores privados o públicos como desde lo comunitario.

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Fortalecer las capacidades de las organizaciones de base para intervenir el Valle del Cauca desde una perspectiva de género2021-02-09T16:44:57-05:00

COMUNICADO DE SOLIDARIDAD

El Observatorio para la Equidad de las Mujeres rechaza y condena el feminicidio y rastros de tortura sobre el cuerpo de la menor de edad

Maira Alejandra Orobio Solís

Una vez más el Estado le falla a las mujeres y niñas colombianas. La muerte de Maira Alejandra Orobio Solís no es un caso aislado ni un infortunio del destino, sino la manifestación de un problema estructural. En lo poco corrido del año se estiman un total de 16 feminicidios, de los cuales se reportaron 13 durante las primeras dos semanas de enero, es decir, casi una muerte diaria. De acuerdo al Observatorio de Feminicidios de Colombia, del 16 de marzo, inicios de la cuarentena, al 30 de agosto se cometieron 243 feminicidios. ¿Cuáles son las medidas preventivas que se están tomando en torno a esta situación? ¿Qué está haciendo el Estado colombiano para disminuir estas cifras a cero?

En efecto, cuando afirmamos que estas muertes son producto de un problema estructural nos referimos a que hay unos grandes poderes que producen y reproducen unas relaciones sociales de género fundamentadas en la dominación de los varones sobre las mujeres. De ahí surgen los privilegios masculinos. No obstante, dichos privilegios se reproducen a una escala mucho más fina. Esta opera de manera subrepticia, con una sutileza tal que pareciese como si se ejecutara de forma independiente de los grandes poderes e instituciones. Claramente, vale la pena enfatizarlo, semejante ruptura es una mera ilusión.

No obstante, no debemos olvidar que como sociedades hacemos cambios socioculturales a través de las distintas rupturas históricas que las fuerzas sociales expresan. En ese sentido, el contrato heterosexual y cisgénero también ha sido puesto en revisión desde distintos activismos feministas y LGBTI. En dicha tarea han denunciando reiteradamente las múltiples violencias físicas y psicológicas que tienen que vivir por un mundo que promueve una mirada binaria de la sexualidad y los cuerpos, lo que implica vivir en el rechazo, la vergüenza, la violencia y la deshumanización. Así, el asesinato de Juliana Giraldo nos muestra las fallas institucionales, transversales e históricas; nos ejemplifica el peso de las falencias institucionales sobre la vida de las personas. Asimismo, como sociedad no nos basta con quitar una vida injustamente sino que nos resulta necesario también romper con su memoria al no nombrar y respetar su identidad de género. En consecuencia, irrespetamos el dolor de todas y todos aquellos que la amaban.

Ahora bien, hay otro factor a tener en cuenta cuando hablamos de la muerte, ya que esta habita un régimen de poder de naturaleza distinta al resto de las violencias. Las violencias contra las mujeres en general dilucidan el poder que posee el varón sobre el cuerpo y la vida femenina. Es decir, hay un control que es ejercido sutilmente, desde los detalles de lo cotidiano, por el hombre sobre la mujer.

Cuando el poder del varón es ejercido hasta tal punto que produce la muerte de la mujer, este poder entra en el reino del necropoder. En otras palabras, el poder ya no busca la administración de la vida y los cuerpos femeninos, sino su negativa, esto es, su eliminación. Lo alarmante y desgarrador de dicha situación para nosotras es que semejante ejercicio de poder resulta irreversible. Un cuerpo inerte no puede pelear en contra de o defenderse de su opresor. La vida de Maira Alejandra Orobio Solís, como la de tantas mujeres y niñas colombianas, no podrá volver a levantar su voz contra su ag resor. Por ello, exigimos a la institucionalidad y a las autoridades competentes que demuestren categóricamente su compromiso en el desarrollo de las acciones judiciales oportunas y eficientes que permitan actuar en derecho y proveer justicia a la familia de Maira y al pueblo guapireño.

Como Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), en alianza con la Fundación WWB Colombia y la Universidad Icesi, manifestamos nuestra profunda tristeza, rechazo e indignación al feminicidio contra la menor Maira Alejandra Orobio Solís de Guapi Cauca, quien fue brutalmente torturada y violentada sexualmente. Asimismo, rechazamos los 13 feminicidios ocurridos este inicio de año. Es lamentable tener que llenar de cifras sobre violencia nuestras investigaciones e informes. Por eso, acompañamos a todas las redes familiares y amistades de todas las que ya no están, honramos sus vidas y deseamos fielmente que la violencia contra las mujeres pare inmediatamente. Hacemos un llamado a trascender la indignación y a buscar las estrategias y medidas preventivas concretas en contra de los diferentes tipos de violencia que hoy sufren las mujeres y las niñas de la región.

Como Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), en alianza con la Fundación WWB Colombia y la Universidad Icesi, manifestamos nuestra profunda tristeza, rechazo e indignación al feminicidio contra la menor Maira Alejandra Orobio Solís de Guapi Cauca, quien fue brutalmente torturada y violentada sexualmente. Asimismo, rechazamos los 13 feminicidios ocurridos este inicio de año. Es lamentable tener que llenar de cifras sobre violencia nuestras investigaciones e informes. Por eso, acompañamos a todas las redes familiares y amistades de todas las que ya no están, honramos sus vidas y deseamos fielmente que la violencia contra las mujeres pare inmediatamente. Hacemos un llamado a trascender la indignación y a buscar las estrategias y medidas preventivas concretas en contra de los diferentes tipos de violencia que hoy sufren las mujeres y las niñas de la región.

Equipo equidad en lo rural, OEM.
Santiago de Cali, enero 27 de 2021.

COMUNICADO DE SOLIDARIDAD2021-02-02T18:33:24-05:00

Boletín #9 Ahorro y COVID-19

La crisis ocasionada por el COVID-19, ha tenido fuertes impactos sobre la economía y el desarrollo social, generando pérdidas de empleo (en 2020 habría 11,6 millones de desocupados más que en 2019) y reduciendo los ingresos de las personas y los hogares; en especial de la población informal y a las mujeres dada las condiciones de precariedad y la carga del trabajo doméstico y de cuidados (1). Estas afectaciones negativas han enfrentado a las personas a un panorama de incertidumbre que implicó tomar decisiones financieras que aseguraran condiciones de vida digna. Para muchos hogares esto implicó el agotamiento de ahorros, la venta de activos, y la suspensión de otras prácticas financieras de previsión para enfrentar la crisis.

El presente boletín busca visibilizar las dimensiones sociales y económicas que han sido impactadas durante la crisis en relación con el ahorro; al tiempo que se expone a éste como una estrategia que permite hacer frente al panorama de incertidumbre e inestabilidad actual. Esto sin dejar de lado el rol fundamental que tienen las instituciones y el Estado en la superación de la crisis y la garantía de derechos

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Boletín #9 Ahorro y COVID-192020-12-21T14:29:56-05:00

Las mujeres afro son las más violentadas en el Valle del Cauca

Según nuestra medición OEM en el 2019 las mujeres que se autorreconocen como afrodescendientes son las más violentadas. En este sentido, esto sugiere el sentido de propiedad y, de paso, de cosificación que las parejas sienten sobre las mujeres.

Las mujeres afro son las más violentadas en el Valle del Cauca2020-12-01T15:31:35-05:00

¿En guerra nadie gana, todos perdemos igual? A la memoria de Juliana Giraldo

Las instituciones pesan. En estas pesan las personas, los procesos, los saberes que las sustentan. Los hechos presentados en Colombia en los últimos meses nos demuestran la enorme distancia que existe entre lo ideal y lo real. El Estado de acuerdo a algunas teorías políticas modernas surgió como un acuerdo entre individuos para poner orden  a la amenaza constante del caos y la autodestrucción. Dicho de otro modo, el individuo es para su prójimo un peligro. Por ello, con el fin de contrarrestar la amenaza que representa una persona para la otra, todas ellas optaron por un pacto que consistía en no usar la violencia directamente la una contra la otra. Esta última podría ser ejercida legítimamente por aquella institución que hoy llamamos Estado. Así, tenemos como resultado final que el Estado tiene como función primaria proteger a sus habitantes de amenazas externas e internas por medio de sus fuerzas armadas (policía y ejército). Ellos están al servicio de la ciudadanía y de la protección de la vida misma. Sin embargo, la brecha de esta función ideal y la realidad en Colombia es abrumadora.

Los datos son devastadores. De acuerdo con El Espectador, entre el 2017 y 2019 han muerto 639 personas en manos de la policía en todo el territorio nacional. Durante los últimos meses los nombres de Dilian Cruz, Javier Ordoñez, la niña Embera de 11 años abusada sexualmente por siete militares son evidencias claras y dicientes sobre las fallas institucionales. Para poner un ejemplo más próximo, según el medio de comunicación Pulzo, durante el mes de abril de este año, en pleno confinamiento, en Cali una mujer fue abusada sexualmente en un CAI muy cercano a las instalaciones de nuestro Observatorio. En el conflicto armado, de acuerdo al Centro de Memoria Histórica, en nuestro país se han presentado 15.738 víctimas de violencia sexual; 117.719 asesinatos selectivos, 24.447 masacres, 8.118 desapariciones. Por otro lado, según datos de Colombia Diversa, entre 1993 al 2020 se han presentado 2.013 víctimas de casos de homicidios, amenazas y violencia policial contra la comunidad LGTBIQ. Hoy deseamos ponerle un nombre a estas cifras que logran evidenciar el carácter sistémico de estas fallas: Juliana Giraldo es una historia que nos permite ubicar una identidad, una historia, un nombre y unos dolores particulares que evidencian, junto con estas cifras, la urgencia de la transformación de nuestras instituciones y de nuestras formas más arraigadas de entender el mundo.

Otro acuerdo, o contrato social, histórico y sistemático que ha estructurado una forma homogénea de ver y vivir el mundo recae en una lógica clasificatoria de corte binario. Es decir,  la idea de que la realidad social solo puede ser organizada y valorada a partir de las categorías blanco-negro, masculino-femenino. Lógica clasificatoria impuesta bajo la mirada dominante de una supremacía blanca y heterosexual. Así, todo aquello que se atreve a existir por fuera de dicho marco social o cualquier intento por revertirlo es anulado por las instituciones. Sin embargo, esta pugna no solamente ocurre a nivel institucional, sino también subrepticiamente en nuestras interacciones más cotidianas. Todo esto con el fin de reforzar los acuerdos de lo que supuestamente la vida debería ser.

No obstante, no debemos olvidar que como sociedades hacemos cambios socioculturales a través de las distintas rupturas históricas que las fuerzas sociales expresan. En ese sentido, el contrato heterosexual y cisgénero también ha sido puesto en revisión desde distintos activismos feministas y LGBTI. En dicha tarea han denunciando reiteradamente las múltiples violencias físicas y psicológicas que tienen que vivir por un mundo que promueve una mirada binaria de la sexualidad y los cuerpos, lo que implica vivir en el rechazo, la vergüenza, la violencia y la deshumanización. Así, el asesinato de Juliana Giraldo nos muestra las fallas institucionales, transversales e históricas; nos ejemplifica el peso de las falencias institucionales sobre la vida de las personas. Asimismo, como sociedad no nos basta con quitar una vida injustamente sino que nos resulta necesario también romper con su memoria al no nombrar y respetar su identidad de género. En consecuencia, irrespetamos el dolor de todas y todos aquellos que la amaban.

Esta situación solo evidencia que las instituciones, para dirigir la vida social y política, siguen basándose en contratos obsoletos sin ponerlos en cuestión. De igual forma, no podemos olvidar que son estas las que cuentan con el peso histórico del poder, el uso de la violencia y la legitimidad. De ahí que se generen relaciones asimétricas entre quienes quieren transformar esos pactos sociales y las instituciones mismas. Por ello, estas formas de entender el mundo están destinadas a reconfigurarse en formas más dignas y justas de habitar la vida.

Desde el OEM trabajamos para generar cifras, cambiar instituciones y dignificar la vida de personas hacia mejores condiciones, materiales y simbólicas de vida, más equitativas y justas. Nuestras sociedades son cada vez más conscientes de las brechas que existen entre el ideal del Estado colombiano y su realidad. Asimismo, somos más conscientes de cómo las instituciones también recaen sobre las personas que las encarnan. Les transmiten formas de entender el mundo para poder hacer el ejercicio que les compete. Rita Segato, antropóloga feminista, en su artículo Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres, afirma que el uso de pedagogías de la crueldad sobre los individuos que encarnan las instituciones—adicionalmente en su formación para replicarlas—se fundamenta en convertir la vida en un objeto fácilmente despojable de dignidad. Así, la guerra y sus instituciones dentro de la ley o por fuera de ella nos muestran día a día la necesidad de transformar los acuerdos sociales que nos han regido en el pasado tanto a las instituciones como a los individuos, replantear formas más dignas, equitativas y pacíficas de vivir el mundo porque al mirar el ejercicio de la guerra o el uso de la violencia de cerca es claro que la guerra nos afecta a todos y todas. Sin embargo, es asimétrica y desigual: distribuye dolores y pérdidas de manera más sistemáticas y crueles en aquellos y aquellas que piensan y se ubican en el mundo por fuera de lo masculino/femenino, blanco y heterosexual.

Equipo OEM

Observatorio para la Equidad de las Mujeres

Santiago de Cali, 28 de septiembre de 2020.

¿En guerra nadie gana, todos perdemos igual? A la memoria de Juliana Giraldo2020-10-01T20:33:31-05:00
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