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Brecha de género se agravó con la pandemia en la región

Por lo menos el 33,2 % de las mujeres ha sufrido alguna violencia económica, a un total de 39.480 madres les negaron la compra de enseres para sus hijos parte de sus parejas o exparejas y a 31.780 les ocurrió lo mismo pero con el alimento para sus niños. Estas son algunas de las cifras más relevantes del último informe del Observatorio para la Equidad de las Mujeres, OEM, de la Universidad Icesi y la Fundación WWB, fruto de una encuesta realizada en Cali, Jamundí, Yumbo y Buenaventura, y publicados hoy, Día Internacional de la Mujer. (ver gráfico en esta página)

Una de las conclusiones más relevantes del informe es que la aparición del covid en la región provocó que aumentara la brecha entre hombres y mujeres a la hora tener menos tiempo para ambos: mientras 40 de cada 100 mujeres consultadas afirmaron que su jornada laboral aumentó tres horas, apenas 15 de cada 100 hombres señalaron ese mismo incremento.

“Por ende, las mujeres tienen menos tiempo de ocio, de descanso, de disposición para participar en las decisiones colectivas que se toman en estas nuestras sociedades”, advierte el Observatorio, que recuerda que en la encuesta del 2019 se evidenció que el 84 % de las tareas asociadas a la economía de cuidado las realizan las mujeres, además de que las ciudadanas que estaban vinculadas al mercado laboral dedican el 79% de tiempo a su trabajo y a la economía de cuidado.

Entretanto, en lo corrido de este año se han presentado cinco feminicidios en el departamento, con corte al 4 de febrero. Yurany Romero Cepeda, secretaria la Mujer, Equidad de Género y Diversidad Sexual del Valle, explicó: “Seguimos con un plan de contingencia que creamos desde mayo del año pasado para reunirnos con todas las instituciones que hacen parte de la Ruta de Atención (Fiscalía, comisarías de familia, etc.) para establecer canales de acceso a la justicia más seguros y evitar que la denuncia se pierda en medio de su seguimiento”.

“Pudimos ver cómo los puestos de trabajo que se destruyeron fueron en aquellos sectores como la hotelería donde hay mayor número de mujeres. Por eso, hoy la tasa de desempleo femenino en las ciudades capitales es del 23 %, es decir, casi siete puntos mayor que el desempleo de los hombres, según datos del Dane”, puntualizó Rojas, quien es economista.

Una impresión similar sobre el aspecto laboral tiene la ciudadana caleña Sonia León Gutiérrez, quien aseveró que “aquellas mujeres que trabajaban durante la pandemia, aparte de hacer las labores de la oficina, también debía estar pendiente de las tareas de los hijos y el oficio de la casa, por lo que sus obligaciones se triplicaron. Algo importante a tener en cuenta en lo personal es que los compañeros de las mujeres también deben colaborar en el hogar y para las mujeres que están criando niños y niñas, se les debe enseñar a ambos que tanto hombres como mujeres tienen las mismas oportunidades”.

Para activar la Ruta de Atención a Víctima de Género se puede comunicar a través de la línea 122 de la Fiscalía o 155 de la Policía.

Violencia económica y patrimonial en el contexto de covid-19

Cifras de Naciones Unidas

Según ONU Mujeres, la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo en Colombia retrocedió más de diez años, con niveles similares a los del 2009, por lo que su tasa global de participación (que refleja la presión de la población en edad de trabajar) apenas llegó al 48,1 % en 2020.

Además, señala que en el último trimestre del 2020, la tasa de desempleo de las mujeres se ubicó en 18,7 %, mientras para los hombres en 10,2 %.

En caso de que usted requiera un canal de psicorientación virtual con una psicóloga, la Gobernación del Valle dispuso la línea 620 3580.

 

Fuente: https://www.elpais.com.co/cali/brecha-de-genero-se-agravo-con-la-pandemia-en-la-region.html

Brecha de género se agravó con la pandemia en la región2021-10-06T14:59:53-05:00

Ley de licencia de paternidad: una oportunidad para reducir las brechas de género

La ley que amplía la licencia de paternidad y crea la licencia compartida es un avance en materia de igualdad de género. Estos son sus beneficios y sus retos.

Sandra Balanta Cobo* y Natalia Escobar Váquiro**

Una nueva ley

Este 5 de agosto entró en vigencia la Ley 2114 de 2021, que amplía la licencia de paternidad y crea la licencia parental compartida y la licencia parental flexible.

De ahora en adelante los padres no tendrán ocho días sino dos semanas de licencia de paternidad. Además, las últimas seis semanas de las dieciocho a las que tiene derecho la madre podrán ser distribuidas entre ella y el padre.

La ley agrega un artículo con “medidas antidiscriminatorias en materia laboral”:

  1. Se prohíbe que el empleador les exija a las mujeres prueba de embarazo para acceder o permanecer en su empleo; y
  2. Se prohíben las preguntas sobre planes reproductivos en las entrevistas de trabajo.

La Corte Constitucional ya había afirmado que es discriminatorio pedirle a una mujer una prueba de embarazo para acceder a un empleo. Sin embargo, según una encuesta de 2020 del Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), al 28 % de las mujeres en Cali les han solicitado esta prueba. Esa es una muestra de lo que sucede en el resto del país.

Las licencias

La licencia de maternidad es un derecho de las madres antes o después del parto; la licencia de paternidad es un derecho  del padre en el momento del nacimiento de su hijo y las licencias parentales pueden ser tomadas por alguno de los dos, al mismo tiempo o en momentos diferentes.

Las licencias de maternidad se crearon hace más de cien años. En Colombia existen desde la década de los 30, cuando el país adhirió al Convenio sobre la protección de la maternidad, impulsado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Algunos países escandinavos adoptaron las licencias parentales desde los años 70. Países como Noruega introdujeron, desde 1993, una licencia obligatoria para el padre, que no puede ser transferida a la madre y se pierde si no es utilizada.

Las licencias de paternidad son más recientes, y en Colombia ya existían algunos antecedentes: la Ley 50 de 1990 estableció que los padres tenían derecho a unos pocos días libres que debían gestionarse como calamidad doméstica y  la “Ley María” (755 de 2002) creó la licencia de paternidad de ocho días.

Los beneficios

Muchas investigaciones demuestran los beneficios de una mayor participación de los   padres en la crianza de sus hijos.

Un estudio realizado en 2018 en Alemania reveló que los padres que tomaron una licencia dedicaron más tiempo al cuidado de los niños y se involucraron más en las tareas domésticas. Otro estudio realizado en Suecia demostró que una mayor participación de los padres en el cuidado de sus hijos implica un mayor grado de corresponsabilidad en el proceso educativo. Y otra investigación realizada en Noruega en 2011 concluyó que la licencia de paternidad está asociada con más igualdad en la distribución de las tareas domésticas.

Además, los beneficios del tiempo que pueden dedicar los hombres al cuidado en el hogar se extienden a otros ámbitos. Algunas investigaciones muestran efectos positivos en la salud mental de las mujeres cuando los hombres toman la licencia de paternidad: su apoyo durante la lactancia y la reducción del estrés disminuyen la probabilidad de depresión posparto.

La vida de pareja también puede beneficiarse al asumir el cuidado de forma más equitativa. En Alemanía se encontró que los hombres que tienen mayor participación en las tareas domésticas tienen más sexo y reportan más satisfacción sexual.

El mercado laboral

Colombia se ha comprometido a reducir las brechas de género y alcanzar la igualdad en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La distribución desigual del cuidado es probablemente el principal obstáculo para alcanzar esa igualdad. Dado que las mujeres dedican más tiempo al cuidado en el hogar, su participación en el mercado laboral es más baja o precaria.

La última Encuesta de Uso del Tiempo (ENUT) muestra cómo entre enero y abril de 2021 las mujeres dedicaron, en promedio, casi ocho horas diarias al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, mientras que los hombres dedicaron, en promedio, un poco más de tres horas.

La mayor dedicación de las mujeres a actividades de cuidado, que se explica en buena parte por la presencia de hijos, hace que las mujeres busquen empleos más flexibles, y por lo tanto más precarios, o trabajen menos horas para poder atender sus labores    no remuneradas. Todo esto tiene efectos negativos sobre su nivel de ingresos y refuerza la discriminación en el mercado laboral.

Los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalan que disminuir el trabajo de cuidado no remunerado de las mujeres puede hacer que su participación en la fuerza laboral aumente un 10%, lo cual beneficia tanto a las propias mujeres como a la economía en general.

Los retos

Aunque la nueva ley trae ventajas significativas para las madres y los padres, también tiene sus problemas.

Uno de esos retos es el alcance limitado que podría tener la norma. El DANE estima que alrededor del 48 % de los trabajadores son informales. Esto significa que cerca de la mitad de la fuerza de trabajo no podrán disfrutar de los beneficios de la ley.

Por eso es necesario complementar la nueva norma con otros instrumentos y estrategias orientadas a que el cuidado sea una tarea de todas y todos. Los sistemas de cuidado que se están diseñando en ciudades como Bogotá y Cali son un ejemplo que puede replicarse en otros lugares del país.

Además, como la licencia compartida no es obligatoria, su efecto puede llegar a ser muy reducido. La experiencia de otros países, como Uruguay, muestra que las licencias opcionales son tomadas por un pequeño número de hombres. Esto podría explicarse, en parte, por los estereotipos y las creencias sobre la maternidad y la paternidad.

Por eso es un acierto que la ley le ordene al gobierno adelantar campañas pedagógicas y de comunicación sobre el involucramiento de los padres en el cuidado de los hijos. Esta puede ser una gran oportunidad y “una excusa” para abrir el diálogo sobre los estereotipos de género en Colombia.

Si bien la ley tiene varios desafios, es un paso importante en el camino de la redistribución y reducción del trabajo de cuidado no remunerado que recae desproporcionadamente sobre las mujeres. Pero la ley también es un avance importance para los hombres: les va a permitir cuidar más de cerca a sus hijos, y ser protagonistas en sus primeros días de vida, no apenas los proveedores que aparecen al final.

Los hombres deben asumir el trabajo de cuidado porque es su responsabilidad y además porque con ello van a encontrar un lado de la vida que históricamente se les ha negado. Estamos seguras de que los hombres pueden cuidar y amar igual que las mujeres y esta es su oportunidad para empezar a ejercer ese derecho.

Fuente: https://razonpublica.com/ley-licencia-paternidad-una-oportunidad-reducir-las-brechas-genero/

Ley de licencia de paternidad: una oportunidad para reducir las brechas de género2021-10-06T14:57:19-05:00

La recesión de las mujeres se siente en Latinoamérica

La recesión de las mujeres se siente en Latinoamérica

Esta pandemia nos ha afectado a todos, pero a las mujeres las ha afectado más.

Julio fue un mes gris para ellas, si bien ya se habían generado alertas.

Por cada hombre que dejó de trabajar lo hicieron dos mujeres en Colombia, con lo que la brecha de desempleo que ya existía empeoró hasta el punto que el desempleo de las mujeres alcanzó una tasa del 26,2 por ciento, diez puntos por encima de los hombres, según el DANE.

Es una situación que no se veía en décadas y que borra de tajo las ganancias que habían obtenido las mujeres con mucho esfuerzo.

La problemática es regional.

Mientras la ocupación de los hombres en México aumentó en más de dos millones con respecto a junio, la de las mujeres disminuyó en cerca de 800 mil, según el INEGI.

En Perú, el panorama no es más alentador. Las mujeres han tenido una disminución de la ocupación de más de 10 puntos porcentuales con respecto a los hombres, según cifras del INEI de junio de este año.

El resultado de todo esto, como es obvio, es una profundización de la pobreza y una pobreza más feminizada.

¿Simple coincidencia?

No, desafortunadamente. La desigualdad entre hombres y mujeres en el mercado laboral aunque había disminuido en la última década, aún existía, y una de las razones que la explica, y que se hizo aún más visible con la pandemia, es la carga desigual de las labores de cuidado.

Según un informe de la Cepal de agosto, en Latinoamérica, las mujeres en promedio dedican tres veces más tiempo a trabajos no remunerados.

No son solo cifras.

Susana López, una enfermera en México, cuida enfermos entre dos trabajos que le tocó conseguir para mantenerse y jornadas locas en hospitales que solo le dejan tiempo para recuperar sueño.

Mayra Pablo, una cobradora de coaster (como le dicen en Perú a los microbuses), en varias ocasiones no ha podido salir a buscar lo del día porque su bebé se enfermó y ella es la “naturalmente” responsable de cuidarlo.

Juliet Romero, dueña de un jardín infantil en Colombia, cerró su negocio y le ha tocado sobrevivir con sus dos hijos en el rebusque. Seguramente, muchas mamás que antes se apoyaban en Juliet, tuvieron a su vez que abandonar su trabajo o doblarse en la jornada y saltar matones para cumplir en sus trabajos y en sus casas.

Estas tres mujeres, en distintas latitudes, con quienes hablamos durante siete días seguidos para este reportaje, son el rostro de miles que aparecen en las estadísticas de la región y que hacen palpable la desigualdad de género en el manejo de esta pandemia.

Junto a ellas, seis expertas: Paula Herrera (UJaveriana) y Lina Buchely (Icesi), de Colombia, Arlette Beltrán (UPacífico) y Marlene Moreno (Gender Lab), de Perú e, Iliana Yaschine Alma Maldonado (UNAM), de México participaron aportando cifras y análisis que ayudan a comprender el fenómeno.

Los planes de choque que se necesitarían, según las académicas, van desde la priorización de los sectores que más ocupan mujeres y que se han visto golpeados por la pandemia como restaurantes y turismo, educación, servicio doméstico, comercio al por menor y elaboración de prendas de vestir; la inversión en sistemas pagos de cuidado, la formalización del empleo femenino para hacerlo compatible con la vida familiar y reformas tributarias que reconozcan las diferencias de género.

Lo que está en juego son las pequeñas-grandes conquistas que habíamos logrado las mujeres y la sociedad entera en los últimos años.

Aquí las conversaciones de WhatsApp que tuvimos con ellas durante siete días y los análisis económicos.

Fuente: https://archivo.lasillavacia.com/archivos/historias/www/mujerespandemia/index.html

La recesión de las mujeres se siente en Latinoamérica2021-10-06T14:41:47-05:00

Valle del Cauca es pionero en la medición de la violencia contra la población Lgbti

Santiago de Cali, septiembre 10 de 2021. Instituciones que hacen parte de la Ruta de Atención a Víctimas de Violencia de Género destacaron al Valle del Cauca por la renovación del Observatorio Departamental de Género y señalaron que la medición en tiempo real de agresiones en contra de la población Lgbti lo convierte en pionero nacional.

“Esto es importantísimo para el tratamiento de las violencias basadas en género de distintas comunidades, la inclusión de la población Lgbti es fundamental y nosotros somos la primera región que incorpora de manera seria, con una batería de indicadores y con una tecnología de punta que reporta esos casos”, dijo Lina Buchelli, directora del Observatorio para la Equidad de las Mujeres de la Universidad Icesi.

Angela Andrea Villaci, asesora de Atención al Usuario del Fiscalía General de la Nación, aseguró que es una gran oportunidad para fortalecer la articulación institucional, “nos va a permitirá medir la reacción de las instituciones, tomar acciones de mejora y sobre todo buscar la efectividad de las políticas públicas”.

“Esta alternativa es vital para ponerle el ojo a la violencia de género, creemos que esta articulación va a permitir generar mejores estrategias que cumplan las necesidades que demanda el pueblo vallecaucano”, concluyó el Mayor Óscar Andrés Bernard, jefe del Área de Prevención y Educación Ciudadana de la Policía.

Fuente: https://www.valledelcauca.gov.co/publicaciones/72291/valle-del-cauca-es-pionero-en-la-medicion-de-la-violencia-contra-la-poblacion-lgbti/

Valle del Cauca es pionero en la medición de la violencia contra la población Lgbti2021-10-06T14:28:50-05:00

Qué son los estratos, el sistema “solidario” que terminó profundizando el clasismo y la desigualdad en Colombia

Qué son los estratos, el sistema “solidario” que terminó profundizando el clasismo y la desigualdad en Colombia

  • Daniel Pardo
  • Corresponsal de BBC Mundo en Colombia

Manifestante en Medellín.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,La desigualdad es clave para entender las protestas en Colombia.

El Paro Nacional es tema casi obligatorio en las conversaciones que se tienen por estos días en Colombia. Y, en ellas, es frecuente encontrar la lectura de una lucha de clases detrás del estallido social que inició hace un mes.

La gente estrato seis se armó porque se les iban a meter a las casas“, me dijo una señora de 60 años, cuyo nombre pidió reservar, en una tradicional panadería en un sector pudiente de Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia y epicentro de las protestas.

En Puerto Resistencia, el bastión de la protesta en Cali, también le escuché a “La mona”, una joven encapuchada vocera de la “Primera Línea”, hablar en estos términos: “Acá es donde realmente está la gente de bien, la de estrato bajo, la que ha sido vista como escoria por tanto tiempo y ahora despertó porque se cansó”.

Los estratos en Colombia son mucho más que una jerarquización socioeconómica: son una manera de identificar el perfil cultural, estético y, en estos días, político de una persona.

Lo que inició como un término burocrático en los años 80 hoy sirve para todo y, en el contexto de las protestas, establecer quién es lo que algunos colombianos consideran como la “gente de bien“.

Colombia es un país profundamente desigual, no solo en términos socioeconómicos —ocupa el segundo lugar de países menos equitativos en América Latina, según el Banco Mundial—, sino también en lo que se refiere al acceso a la propiedad, la educación y el empleo formal.

La estratificación formalizó, desde el Estado, la desigualdad a través de un sistema de organización territorial que nos segrega como sociedad”, dice Gerardo Ardila, antropólogo y urbanista que ha estudiado el tema desde la academia y el sector público.

“Este es un país terriblemente racista, clasista, machista, excluyente, y los estratos profundizaron esa segregación que ahora está en la raíz de la violencia que vemos en las calles”, explica el profesor de la Universidad Nacional.

¿Qué son, entonces, los estratos en Colombia?

Protestas en Colombia

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,En fondo de casi todas las demandas del Paro Nacional está la búsqueda de un país más igualitario.

¿De dónde y para qué surgieron?

Creados en 1985, los estratos buscaron garantizar el acceso de todos los colombianos a los servicios básicos: agua, electricidad y gas.

La Constitución de 1991 declaró el acceso a los servicios básicos como un derecho fundamental.

Con eso, el Estado dividió a la sociedad colombiana en seis franjas para que los más ricos —5 y 6— pagaran por los servicios de los más pobres —1, 2 y 3—.

El estrato 4 sería el punto medio, que ni da ni recibe y muestra los precios del mercado.

Se creó, entonces, un sistema “solidario” que permitía en teoría redistribuir la riqueza ante la creciente desigualdad.

Oeste de Cali
Pie de foto,Una panorámica del oeste de Cali que incluye: estrato bajo, estrato alto, empleada del servicio afro y niño blanco al que cuida.

¿Cómo se establecen y por qué son únicos?

Colombia es el único país del mundo en clasificar a la sociedad a través de un criterio espacial.

Los estratos no se definen por la capacidad adquisitiva de una persona o el barrio donde vive, sino por la fachada del edificio, los materiales con que está construido y el estado de la calle de enfrente.

En la mayoría de países, en cambio, la clasificación social se hace a partir de las características económicas de cada individuo. Para lograrlo, hacen que todos los ciudadanos declaren su renta cada año, no importa cuán chica sea, para actualizar sus particularidades con frecuencia.

En Colombia, sin embargo, solo las personas de clase alta declaran renta.

Protestas en Colombia

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Pie de foto,El Icetex es una entidad del Estado que promueve la Educación Superior a través de créditos educativos a la población con menores posibilidades económicas y buen desempeño académico. Es el blanco de los manifestantes por sus complejos sistemas de créditos.

¿Cuál es el problema?

En un diverso y desigual país donde, según la Encuesta Mundial de Valores, la desconfianza marca las relaciones sociales más que en cualquier otro país de la región, la estratificación se convirtió en un marcador de muchas otras cosas.

Los estratos son tenidos en cuenta para otorgar créditos bancarios, acceder a becas educativas o calificar la competitividad de una persona para un trabajo.

“La política social del Estado también se colgó de los estratos”, dice Ardila.

Hace unas semanas, por ejemplo, el presidente, Iván Duque, anunció que “los estratos 1, 2 y 3 gozarán de matrículas cero” como parte de sus iniciativas para contrarrestar el Paro Nacional.

El problema, señala Ardila, es que una persona estrato 6 puede ser pobre porque se quedó sin trabajo o sin pensión, mientras que una persona rica puede ser estrato 1 porque su edificio entra en alguna de las incontables exenciones del sistema, como el patrimonio arquitectónico.

Protestas en Colombia

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“El sistema terminó generando asimetrías mucho más fuertes, porque no recoge de manera exhaustiva las marcadas diferencias en la distribución del ingreso en Colombia”, dice Lina Buchely, filósofa, abogada y profesora del Instituto Colombiano de Estudios Superiores, en Cali.

El desplazamiento interno, los cambios demográficos y la urbanización, además, diversificaron zonas que hace medio siglo quizá eran más homogéneas.

“Un sistema de subsidios cruzados que en principio era solidario, progresivo, se fue convirtiendo en un sistema regresivo y en una suerte de estructura de castas”, dijo Roberto Lippi, coordinador por siete años de la sección colombiana de ONU Hábitat, un programa de urbanismo de las Naciones Unidas.

Además de su poder institucional, la estratificación pasó a tener un poder cultural: muchos colombianos empezaron a definir a las personas bajo el rótulo de estrato, convirtiendo la condición socioeconómica en una forma de identidad.

Decir con ironía que alguien es “estrato 8” es una manera de despreciarlo por rico, mientras que alguien “estrato 3” es supuestamente carente de categoría, de sofisticación, aunque no se diga que es “estrato 1” porque el fin del comentario es calificarlo de arribista, no de pobre.

“La sectorización generó un efecto simbólico de frontera que hizo que la pobreza fuera más cruel y la asimetría se empezara a vivir en carne propia”, dice Buchely.

Manifestante en Bogotá.

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Pie de foto,Algunos sectores más altos no han entendido las protestas y muchos manifestantes acusan a los ricos por la desigualdad del país.

¿Por qué es relevante para entender ahora las protestas?

La segregación social oficializada por los estratos es evidente en todas las ciudades de Colombia, pero quizás en ningún lugar es tan claro como en el Valle del Cauca y en su capital, Cali, allí donde las protestas han sido más violentas y consistentes y donde los colombianos han visto choques abiertos entre manifestantes, algunos de ellos indígenas, y gente de clase alta.

La pobreza en Cali aumentó durante la pandemia el doble que en el resto del país, y el número de pobres creció más del triple que a nivel nacional, según datos oficiales. Cali es, además, la ciudad más violenta del país y la segunda con más población afro en América Latina después de Salvador de Bahía en Brasil.

En ese contexto, “acá tienes la sociedad más segregada y más racializada de un país ya marcado por el clasismo y el racismo”, dice Buchely.

Acá hay un estilo apartheid con el que nos enfrentamos constantemente, en el que las clases altas emergentes —no los notables, sino aquellas que ascendieron rápidamente durante el boom del narcotráfico— muestran su riqueza no solo con sus carros, sus casas y sus armas, sino con la cantidad de gente, casi siempre afrodescendientes, que emplean para lavar, planchar, cocinar o conducir el carro”.

Foto de la revista Hola

FUENTE DE LA IMAGEN,REVISTA HOLA

Pie de foto,Esta fue la famosa foto en una revista de farándula (Hola, 2012) que ilustró crudamente, aunque sin esa intención, la segregación que marca la rutina en el Valle del Cauca.

“Por otro lado, tienes a la gente que está en la primera línea de las protestas, aquella que antes llamábamos el lumpen, los que nos limpian el parabrisas, los “ñeros” que no veíamos nunca, los que viven del rebusque. Son gente que está tan mal que come mejor durante las protestas porque reciben el apoyo de los vecinos, que no le tienen miedo a la muerte porque su vida es una miseria”.

Durante estos días muchos han recordado la famosa foto en Hola, una revista de farándula, en la que una familia de mujeres blancas y emprendedoras posaba en su lujosa piscina de Cali con dos sirvientas afrodescendientes detrás sosteniendo bandejas de plata con las manos.

Esa segregación que sigue siendo oficializada por el Estado a través de los estratos es lo que, para muchos colombianos, está en el corazón de las actuales demandas del estallido.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57264176

Qué son los estratos, el sistema “solidario” que terminó profundizando el clasismo y la desigualdad en Colombia2021-10-06T14:26:23-05:00

Motivantes cifras de reducción de violencia contra la mujer en Cali

Motivantes cifras de reducción de violencia contra la mujer en Cali

En el 2021 se han logrado reducir los homicidios contra mujeres en la ciudad de Cali.

En la ciudad se han registrado cifras motivantes para las políticas de prevención y alertas tempranas contra el feminicidio. De acuerdo con datos registrados por el Observatorio de Seguridad y Justicia.

Reducción de feminicidios

“Es gracias a un trabajo articulado desde las secretarías de Paz y Cultura Ciudadana; Bienestar Social, Seguridad y Justicia, junto con Policía y Fiscalía, que se ha podido reducir una dinámica que lastimosamente se registró muy alta en 2020 con 18 casos, mientras en 2019 fueron nueve feminicidios. Es la cifra más baja en nueve años”, aseguró Carlos Soler, titular de Seguridad y Justicia Distrital.

Ofir Muñoz, subsecretaria de Equidad de Género distrital mencionó que es alentadora la reducción del feminicidio, considerado el último acto de la violencia contra la mujer.

Retos para detener violencia contra la mujer en Cali

“En 2021 hemos recibido en atención día 538 procesos en donde se atenta física, sicológica, patrimonial o sexualmente contra mujeres. Y en nuestro hogar de acogida, hemos atendido 121 mujeres en riesgo de feminicidio. Tenemos grandes retos, porque cuando el asesino pierde el control del tiempo, el cuerpo y los recursos de la mujer, pasa al último acto de violencia”, argumentó Muñoz.

Casa Matria, un espacio para las mujeres

La meta de la Administración Distrital es erradicar la violencia hacia la mujer y otorgarle la participación que le corresponde en su entorno social; económico y político, a través de la incidencia y el empoderamiento pleno de sus derechos, teniendo como referentes la perspectiva de género, la equidad y el enfoque diferencial.

Debido a esto, los especialistas de Casa Matria, que trabajan constantemente a favor de la mujer, afirman que se requieren cambios culturales. “Se muestra reducción del feminicidio porque están funcionando las alertas, la agenda pública, el trabajo articulado de prevención. Y por ello, vemos que en fechas neurálgicas como la del Amor y Amistad no aumentaron las cifras. Hay un parte de tranquilidad, pero también nuevos retos”, enfatiza la Subsecretaria de Equidad de Género, quien compara la situación adversa de 2020, cuando por la pandemia muchas mujeres no sabían cómo acudir a la justicia por medios virtuales.

Líneas de atención para víctimas de violencia contra la mujer

Para apoyar los procesos de mitigación de la violencia para la mujer en Cali, existe estas líneas de atención

Motivantes cifras de reducción de violencia contra la mujer en Cali2021-10-06T14:19:19-05:00

Boletín #8 OEM- Violencia Económica

Este Octavo boletín OEM titulado “Violencia económica  en tiempos de pandemia en cuatro municipios del Valle del Cauca” muestra El impacto del confinamiento, sumado a las débiles políticas públicas al servicio de la mitigación de las VBG puso a las mujeres en una situación de vulnerabilidad mayor.

Boletín #8 OEM- Violencia Económica2021-09-02T13:03:17-05:00

Derechos humanos y derecho internacional humanitario en el marco del paro nacional en Colombia

Derechos humanos y derecho internacional humanitario en el marco del paro nacional en Colombia[1]

La paz no sólo consiste en poner fin a la violencia o a la guerra, sino a todos los demás factores que amenazan la paz, como la discriminación, la desigualdad, la pobreza (Aung San Suu Kyi, politóloga y activista birmana).

Después de la profunda violencia y los crímenes vividos en la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional construyó una carta de derechos que afirmó los valores defendidos en la lucha contra el fascismo y el nazismo. De ahí surgió la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 en París. Esta declaración es un referente nacional e internacional en la protección y las garantías de los derechos de todos, todes y todas, y, en consecuencia, debe considerarse como un marco rector para la resolución de cualquier conflicto.

Hace más de un mes inició el paro nacional en Colombia. Esto ha traído consigo procesos de profunda reflexión, confrontación, días difíciles y días esperanzadores. La evidencia de una juventud que reclama un mejor futuro con vehemencia pone sobre la mesa discusiones en torno a la igualdad y la justicia tan necesarias para avanzar como sociedad. No obstante, ha habido numerosas vulneraciones de los derechos humanos y ausencia de garantías necesarias para la expresión de múltiples voces (favorables y disidentes) en el marco del paro nacional. Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), se reportaron 63 víctimas mortales entre el 28 de abril y el 28 de mayo de 2021: los reportes indican que 18 de estos crímenes fueron perpetrados por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), 13 por la Policía Nacional, 8 por civiles, 3 por el Grupo de Operaciones Especiales (Goes) de la Policía, 2 por el Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía, y 19 hechos no han sido esclarecidos. Además, la cifra de desapariciones no ha sido determinada y el Gobierno no ha dado una respuesta clara sobre estas. A esto se suman otros hechos violentos que, según la ONG Temblores, se han presentado en el primer mes del paro nacional:

  • 1133 víctimas de violencia física;
  •  1445 detenciones arbitrarias en contra de manifestantes;
  •  648 intervenciones violentas en el marco de protestas pacíficas;
  •  47 víctimas de agresiones oculares;
  • 175 casos de disparos de arma de fuego;
  • 22 víctimas de violencias basadas en género.

Todos estos hechos constituyen asuntos de extrema gravedad que deben ser verificados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Nos sumamos al llamado de la pertinente y necesaria visita de la Comisión. Desde nuestra apuesta como defensoras de los derechos de las mujeres, observamos con extrema preocupación la sistematicidad, por parte de los actores armados, en la vulneración y naturalización de la violencia sexual como una práctica de castigo hacia las mujeres. Esto se perpetúa y reproduce en las instituciones estatales, las cuales no han tomado medidas efectivas y, por el contrario, han guardado un silencio cómplice que rechazamos y frente al cual exigimos respuestas y transformaciones.

Consideramos necesario generar una discusión de fondo en todas las esferas de la sociedad frente a la violencia sexual ejercida por parte de todos los actores armados en el marco del conflicto. En este sentido, no podemos permitir ni aceptar bajo ninguna circunstancia que la violencia se perpetúe en el cuerpo de las mujeres. Estas prácticas sistemáticas de amedrentamiento y vulneración contra las mujeres deben eliminarse. El cuerpo de la mujer no puede ser visto por los actores del conflicto como instrumento de guerra y objeto sexual. Es importante precisar que los actos de intimidación u otras formas de violencia sexual constituyen una grave infracción de convenios internacionales y normas nacionales. Por ejemplo, transgreden la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1979; la Convención de Belém do Pará, enfocada en prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, y la Ley 1257 de 2008, la cual dicta medidas para la sensibilización, prevención y sanción de todas las formas de violencia y discriminación contra las mujeres en Colombia.

Los hechos violentos ocurridos durante el paro nacional también nos deben conducir a forjar procesos bajo el marco del respeto, el diálogo y la humanización del otro/a/e. Consideramos que existen marcos normativos cruciales para esto. El artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad, y la Constitución Política de Colombia define el respeto por la libre expresión como un derecho fundamental en el artículo 20. Estos marcos son relevantes no solo para garantizar las acciones de protesta social y los derechos relacionados a estas, sino también para propiciar el diálogo y la escucha de todas las voces participantes en el paro, especialmente aquellas que han sido invisibilizadas y silenciadas por mucho tiempo. Estas voces hoy son encarnadas por jóvenes. Finalmente, convocamos a la sociedad colombiana a dirimir las diferencias y confrontaciones a través de la construcción de paz, tejido social y solidaridad. Esta apuesta nos permitiría avanzar en el propósito de construir un país con vida digna para todos, todes y todas.

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[1] Este comunicado fue escrito por Jackeline Cuenca, investigadora del Equipo de Incidencia en Política, y la edición editorial estuvo a cargo de Cristian Erazo. Ambos son integrantes del Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM).

Derechos humanos y derecho internacional humanitario en el marco del paro nacional en Colombia2021-06-11T10:28:13-05:00

Enfoque de género y movilización en el paro nacional

Enfoque de género y movilización en el paro nacional

En Colombia, el 28 de abril de 2021, diferentes organizaciones políticas convocaron a la ciudadanía a un paro nacional por las garantías a la vida y el retiro de la reforma tributaria. Desde el inicio, este paro ha tenido implicaciones particulares para las mujeres. La reforma tributaria propuesta por el Gobierno Nacional no solo conllevaba la imposición de mayores cargas fiscales para múltiples sectores sociales, sino también una serie de impuestos en algunos productos necesarios y básicos para las mujeres (toallas higiénicas, tampones y otros productos relacionados con la salud sexual y reproductiva). Además, el Grupo de Género y Justicia Económica —perteneciente a la Red de Justicia Tributaria en Colombia— ha demostrado que este tipo de reformas suele afectar más a las mujeres en la medida en que la pobreza recae con más fuerza sobre ellas en este país[1].

Durante el paro nacional, una gran cantidad de mujeres y comunidad LGTBIQ han participado en puntos de concentración y manifestaciones pacíficas desarrolladas en todo el país. En estos escenarios, muchas de ellas han sido víctimas de abusos y agresiones por parte de la fuerza pública. De acuerdo a Temblores ONG y el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz)[1], entre el 28 de abril y el 18 de mayo de este año, ha habido 18 víctimas de violencia sexual en Colombia. Adicionalmente, en Cali, diferentes organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado amenazas por parte de miembros de la Policía y el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) contra las mujeres manifestantes, sobre todo por medio de comentarios que aluden a una violación sexual en caso de que continúen participando de manera activa en las protestas. Sumado a esto, los 51 asesinatos que han ocurrido durante el paro, según las cifras de Temblores ONG e Indepaz, implican dolores y duelos que deben enfrentar las madres de decenas de jóvenes que han sido asesinados en las últimas semanas.

Desde el enfoque de género, otro aspecto que proponemos cuestionar y analizar es el uso de expresiones machistas en arengas y pancartas durante las manifestaciones. Los términos “perra”, “puta” y “marica” han sido usados por manifestantes para referirse al presidente y a la fuerza pública. Durante mucho tiempo, tales términos se han empleado para designar de manera peyorativa un tipo de feminidad y unas apuestas identitarias no hegemónicas, las cuales han sido sancionadas y fuertemente señaladas socialmente. Sin embargo, diferentes colectivos de mujeres y comunidad LGTBIQ han asumido el uso de los mismos términos como una estrategia de lucha para reivindicar, por ejemplo, el derecho a que las mujeres y las personas no binarias experimenten placer sin temor a ser llamadas “perras”, “putas” o “maricas”. Esto ha puesto sobre la mesa la resignificación de dichas palabras y los derechos sexuales de las mujeres y de la comunidad LGTBIQ.

En el marco del paro nacional, las acciones de la fuerza pública han potenciado estructuras patriarcales y heteronormativas en las que se ejercen actos de dominación, exclusión y explotación de las mujeres y la comunidad LGTBIQ, configurando sus cuerpos y vidas como botines de guerra. Asimismo, las movilizaciones se han convertido en un espacio donde se usan expresiones que, en lugar de plantear posturas críticas y reforzar las luchas de las mujeres, reproducen discursos machistas y heteronormativos. En consecuencia, consideramos que el enfoque de género debe hacer parte de los análisis y discusiones que se desarrollan en contextos locales y nacionales, desde las asambleas barriales hasta las reuniones entre representantes de las organizaciones civiles y miembros del Gobierno Nacional.

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Laura Escamilla y Emily Sosa

Equipo OEM

Enfoque de género y movilización en el paro nacional2021-06-01T13:21:22-05:00

Boletín #7 OEM- Genero y democracia

Este séptimo boletín OEM titulado “Género y democracia: retos de la participación política femenina en Colombia” muestra las reflexiones desde el OEM y en asocio de Congreso Visible sobre los avances y obstáculos persistentes para alcanzar ejercicios de representación política equitativa en Colombia.

Boletín #7 OEM- Genero y democracia2021-05-31T16:50:32-05:00
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